ENGAÑOS, MANIPULACIÓN Y FRIVOLIDAD EN EL GOBIERNO NEOLIBERAL DE LÓPEZ OBRADOR


Gualberto Maldonado

El actual Presidente de México llegó al poder enarbolando la bandera del combate a la corrupción para acabar con la pobreza; sin embargo, hoy son muy notorios los daños provocados al país por el gobierno de la Cuarta Transformación, que escudándose en el supuesto combate a este flagelo es respaldado por sectores de la población que sólo miran el árbol pero no el bosque. Si bien es cierto que muchos de los recursos que eran destinados para resolver los problemas del pueblo se desvanecían o se perdían en los diferentes niveles del gobierno, lo cierto es que ahora las cosas no son tan diferentes y en algunos rubros son peores que en los sexenios anteriores. Una gran parte del respaldo que tiene el Presidente se deriva de su propuesta para castigar a políticos corruptos del pasado, a su anuncio de no dar recursos a los que llama “intermediarios” y a su propuesta de enjuiciar y castigar con cárcel a los expresidentes del periodo neoliberal, empezando por Salinas y terminando por Peña Nieto.

Pero ¿es real combate a la corrupción? Los partidarios del gobierno sostienen que el combate a la corrupción se demuestra con el combate al huachicol desde el inicio del gobierno actual; con la eliminación de intermediarios de varios programas de gobierno, con la disminución de salarios de altos funcionarios del gobierno y con la desaparición de los fideicomisos que en su mayoría eran ineficaces y se prestaban a la corrupción, entre otros. Sin embargo, las oficinas del propio gobierno reconocen que el huachicol no ha acabado, sino que incluso tiende a incrementarse expandiéndose a otros sectores como el del gas que anteriormente era menos atacado por los delincuentes; de acuerdo a la información de la Subdirección de Salvaguarda Estratégica de Pemex, la empresa ha sufrido 6739 perforaciones a lo largo de 17 mil kilómetros de ductos; se realizan 1.1 tomas clandestinas por hora desde el primero de enero hasta el 31 de agosto de este año. Los datos vertidos por Pemex demuestran que el robo de gasolina y gas va en aumento. Sin embargo, AMLO señaló el 27 de septiembre de este año en Córdoba, Veracruz, que el delito había disminuido en 95%. ¡Vil engaño y manipulación!

Por otro lado, la supuesta eliminación de los intermediarios de varios programas de gobierno es otro engaño. Los intermediarios no existen, en sus desvaríos ha llegado a llamar intermediarios hasta los gobernadores y presidentes municipales cuando éstos le piden más recursos para sus estados y municipios. Es evidente que al señalar la existencia de los supuestos intermediarios que se roban el dinero, se siente justificado y con manga ancha para reducir el apoyo “para los de abajo”. El objetivo no es quitar a los inexistentes “intermediarios”; el verdadero objetivo es negar, bajo este pretexto, los recursos para el pueblo pobre y marginado.

Como queda claro, aquí no hay combate a la corrupción, lo que hay es una total y absoluta negativa para apoyar verdaderamente a los más pobres, nada más que embozada. Si el pueblo necesita algo ¡que pague! Esa es, en el fondo, la verdadera posición del Presidente cuyo eslogan es “primero los pobres”.

AMLO desapareció varios de los programas sociales incluyendo los fideicomisos con el pretexto de que todos éstos estaban impregnados de corrupción y los apoyos se quedaban en el camino pero no bajaban a los necesitados o a los beneficiarios. Muchos mexicanos han caído en la trampa de creer a pie juntillas lo dicho por AMLO y hasta apoyan la reducción y la desaparición de estos programas y fideicomisos con la falacia de que ahora llegarán directamente a los beneficiados. No hay tal combate a la corrupción, lo que hay es un gobierno que pretende gastar menos en los más necesitados; la famosa austeridad que maneja la 4T es aplicada a los sectores más marginados de nuestro país. El gobierno de AMLO es más neoliberal que los anteriores, está engañando y manipulando a un importante sector de la población con el supuesto combate a la corrupción. Con esta misma bandera, los programas que quedan son manejados al antojo del Presidente como mecanismos de clientelismo electoral para garantizar ganar nuevamente la mayoría en el Congreso y las gubernaturas que estarán en juego en el 2021.

Ahora que vemos que nuestros compatriotas del sureste se encuentran bajo el agua y que el apoyo que les dio el Presidente simplemente se limitó a un sobrevuelo del área afectada, sabemos que los tabasqueños inundados, que ascienden a más de 300 mil, están abandonados a su suerte por este gobierno y que sólo cuentan con la solidaridad de otros compatriotas que sienten en carne propia su desgracia. No hay aplicación de recursos, el Fonden fue desaparecido por la 4T y las declaraciones de apoyo y solidaridad de AMLO a los tabasqueños son vana palabrería. Lo dicho, el pueblo saldrá adelante con sus propios medios y con la solidaridad de sus hermanos. La austeridad del gobierno no permite apoyar a los desvalidos.

Se declara que se combate a la corrupción y que se ahorran miles de millones de pesos, pero el nivel de vida del pueblo se deteriora cada día que pasa. Por ningún lado se ven los famosos ahorros de la lucha anticorrupción aplicados para combatir la pobreza y ahora, bajo la Cuarta Transformación, se oficializa que ya no habrá medicinas ni atención médica gratuita, ya no habrá obra pública para los pueblos y colonias marginados que no cuentan con los servicios básicos; ahora habrá menos educación para los niños y jóvenes; ahora los estados y municipios tendrán menos recursos para atender a la población, ahora se deja solo al pueblo en la desgracia como la de Tabasco o ante la pandemia, de la que se informa que hoy hemos llegado a la espantosa cifra de los 100 mil fallecidos por el Covid- 19, mientras el jefe del Ejecutivo habla de lo que le gusta: de béisbol, reclama a España disculpas por la conquista, reclama a Austria el penacho de Moctezuma. La frivolidad se ha adueñado del Palacio Nacional. En México, hay una ausencia total del gobierno en los problemas por los que atraviesan los pobres de la patria.

Son tiempos difíciles para el pueblo al que no se le apoya en sus necesidades más apremiantes ni en sus desgracias, pero además se le niega y restringe su libertad de organización y de luchar por una vida más digna. Hoy se persigue, por los sabuesos del gobierno de la 4T, al que disiente, al que se atreve a criticar la farsa, la ineptitud y la estupidez de la Cuarta Transformación. Por todo esto es que se vuelve más urgente que el pueblo tome las lecciones que la propia realidad le está dando, que tome conciencia que nadie lo salvará si no lucha unido con sus demás hermanos y confía en verdaderos líderes, políticos surgidos de las entrañas del pueblo, es la única solución y esa la viene proponiendo Antorcha desde hace 46 años.