EL SUICIDIO Y EL COVID-19: FALTAN EVIDENCIAS, INCREMENTAN LOS FACTORES DE RIESGO

  • Aunque faltan estudios que corroboren un vínculo entre la pandemia y el aumento de suicidios en México y el mundo, los factores de riesgo que llevan a una persona a quitarse la vida, como la violencia doméstica y la ansiedad, sí han aumentado en este periodo. ¿Qué podemos hacer para prevenir más casos de suicidio?

Guadalajara, Jalisco.- Aunque todavía no existen investigaciones concluyentes sobre una relación directa entre el incremento de suicidios y el Covid-19, la pandemia mantiene vigentes los factores de riesgo que llevan a una persona a atentar contra su propia vida, señala Teresita Morfín López, académica del Departamento de Psicología, Educación y Salud (DPES) del ITESO.
 
Para la investigadora, algunos de estos factores como “la soledad, el aislamiento, sentirse una carga, tener acceso a medios para suicidarse, y la violencia doméstica, especialmente contra mujeres y adolescentes”, han persistido durante la pandemia, lo que pudo contribuir a un incremento de la idea del suicidio en muchas personas.
 
Este viernes 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Según cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020 se consumaron 680 suicidios en Jalisco, un 12.4 por ciento más respecto a los 605 de 2019. La población joven entre 15 y 34 años es la más afectada, con 52.39 por ciento de los casos.
 
A nivel nacional hubo siete mil 818 decesos por suicidio en 2020 (más que los siete mil 223 registrados en 2019), y ocho de cada 10 fueron del sexo masculino. Además, al menos cinco por ciento de la población mayor de 10 años ha pensado en suicidarse, aunque en la mayoría esa idea les ha pasado por su mente rara vez.
 
No obstante, sería apresurado establecer una relación directa entre el Covid-19 y estas estadísticas, señaló Morfín.
 
PERSISTEN LOS FOCOS ROJOS
Organismos como la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) no han encontrado evidencia concreta de un aumento de las tasas de suicidio por factores directamente relacionados con la pandemia en México. Una de las razones de la falta de datos específicos sobre el tema fue el incremento de espacios en los hospitales para atender los contagios de coronavirus, lo cual disminuyó los que estaban dedicados a la atención de personas en riesgo suicida, de acuerdo con Teresita Morfín, investigadora del DPES del ITESO.
 
Sin embargo, existen advertencias de entidades como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de que la pandemia está aumentando los factores de riesgo que llevan al suicidio como la depresión, la violencia doméstica e intrafamiliar, la angustia o el consumo de alcohol, por lo que poner en la escena pública este tema es hoy más importante.
 
Hay datos que corroboran un recrudecimiento de esos riesgos. Por ejemplo, de enero a mayo de 2021 hubo 114 mil 745 llamadas de emergencia al 911 de mujeres que sufrieron violencia, más de 40 mil respecto al mismo periodo de 2020, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública de nuestro país (SESNSP).
 
Las llamadas a la línea de Atención en Crisis 075, del Instituto Jalisciense de Salud Mental (Salme) aumentaron 400 por ciento respecto a lo sucedido antes de la pandemia; hubo más de 40 mil llamadas de abril a diciembre de 2020, siendo la ansiedad el principal motivo de consulta, seguido de la depresión. Las mujeres fueron quienes más marcaron a esa línea.
 
Además, la tasa de suicidios en menores de edad registró una cifra récord en 2020 en el país, pues hubo mil 150 casos de suicidio de niñas, niños y adolescentes entre 10 y 19 años.
 
Morfín López enlistó algunos factores de riesgo que pudieran estar incrementando los suicidios en un contexto de pandemia:
-Miedo a diferentes cosas: a las personas, al futuro, a las condiciones de vida.
 

  • Los conflictos de pareja, principalmente en los adultos jóvenes.
     
  • El desempleo y otras afectaciones de tipo económico.
     
  • Angustia ante acontecimientos de la vida no necesariamente identificables.
     
  • La ansiedad.
     
  • La violencia doméstica e intrafamiliar.
     
    ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A UNA PERSONA CON IDEAS SUICIDAS?
     Aunque es complejo identificar cuando una amistad o persona querida está pensando en el suicidio, es posible ayudarle con sensibilidad y apertura, pero siempre hay que tener en claro la necesidad de que reciba ayuda profesional.
     
    “Se le puede acompañar a una persona, escucharla, pero luego hay que buscar ayuda profesional entre los dos. Hablar con alguien alivia, pero sí es necesario el apoyo psicológico de alguien que realmente es experto en este tipo de comportamiento”, enfatizó Teresita Morfin. “Lo más importante es ser sensibles y reconocer nuestras limitaciones”.

Algunas alertas de que una persona tiene ideación del suicidio, según Morfín, son “cuando percibes que está aislándose o cambiando su forma de comportarse, tradicionalmente tenía ciertos intereses y ahora ya no los tiene; no comunica lo que le pasa, se aísla; a veces la persona habla de cómo se siente, pero no es explícita. También empieza a regalar cosas, a despedirse”.
 
Sin embargo, la gran complejidad del fenómeno suicida es que se presenta en personas que no comunican, pero parecen absolutamente normales y no se percibe el dolor que viven en su interior, generando sentimientos de culpa en la familia por no haber advertido su estado de ánimo previo a su muerte.
 
¿EL COVID-19 PUDO REDUCIR LA IDEA DEL SUICIDIO?
 Un hallazgo de un estudio académico denominado “Suicide risk and prevention during the Covid-19 pandemic: one year on” (https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13811118.2021.1955784), señala que las restricciones sanitarias del coronavirus pudieron influir en la disminución o estancamiento de las tasas de suicidio en varios países del mundo.
 
Por ejemplo, el hecho de vivir más tiempo, juntos en familias con buena comunicación entre sus miembros, pudo reducir la ideación suicida en personas. También la necesidad de sobrevivir físicamente y cuidarse de un contagio pudo disminuir la atención en quitarse la vida para enfocarse en mantenerla libre del coronavirus. Otro factor es la esperanza de que pronto acabarán las afectaciones de la pandemia, lo que daría un aliciente para vivir a la persona con ideas de atentar contra su vida.
 
Sin embargo, los factores de riesgo descritos están más presentes que antes, por lo que los investigadores que firmaron el texto académico llamaron a tomar medidas para mitigar sus efectos.