EL SANTO OFICIO DE CUBETERO

MEMErándum Político
Fifí Espinosa de los Monteros, Archiduque de Otranto

EL SANTO OFICIO DE CUBETERO
En la campaña de Ernesto Zedillo por la presidencia, comenzaban ya las suspicacias por lo que bebían de alcohol los candidatos o los políticos en campaña.

Pero el ingenio de los mexicanos que organizaban las campañas presidenciales salió a relucir: a Zedillo le servían cerveza en vasos que decían que era Sidral.

Y asunto resuelto.

Ahora que los morenistas mochos o persignados quieren que las tiendas vendan cerveza tibia en sus locales para bajar el consumo de ese líquido celestial que tiene propiedades médicas benéficas para el riñón –acelera la expulsión de líquido– y que pudiera alcanzar el rango de líquido medicinal, la respuesta del ingenio del mexicano ya tiene la solución.

1.- Comprar cerveza tibia en cantidades dobles de lo normal, dejarlas en los refrigeradores y recomprar dotaciones que impidan tener los espacios vacíos del vital líquido.

2.- Crear el empleo de cubeteros –de esos que andan en los toros y el futbol vendiendo Cerveza bien helodia– y colocarlos afuera de las tiendas para vender cerveza helada para consumir ahí o llevárselas a sus casas o eventos.

Y el consumo subiría. Quedaría por ascender a las cubetas de cerveza helada como diálisis portátiles porque los consumidores van al baño cada vez que toman cerveza.

Y sus gustadas secciones:
TENGO OTROS DATOS. No fue rebeldía la del diputado ex priísta, experredista y ahora morenista Salomón Jara, al no estar en el pleno a la hora de la votación sobre la ley educativa. Había tomado una cerveza tibia perredista y le dieron ganas de ir al baño.

HECHOS ALTERNATIVOS. Los venezolanos enfrentaron una guerra civil al estilo de Gila: el líder opositor Juan Guaidó llamó al alzamiento en armas a las 5.28 de la mañana, pero a las 7.30 de la noche le dio sueño, se fue a dormir y convocó a todos al día siguiente a las 5 de la mañana a continuar con el golpe.

NOS DEJARON UN COCHINERO. El gobernador veracruzano Cuitláhuac García, encontró la fórmula mágica para terminar con la intranquilidad ante la violencia: regalar 500 vaquillas para producir leche y olvidarse de los delincuentes. Lo dijo delante del presidente López Obrador.

NO HAGAN EL RIDÍCULO. Un morenista despistado regañó al Cerro de Paula en Santa Lucía, y lo acusó de anti lopezobradorista porque se atravesó a la 4-T. A quién se le ocurre, pues, estar donde no debería de estar hoy, aunque siempre ha estado.

FIFILANDIA. Uf. Por un pelito de rana calva se salvaron los burócratas. Si de por sí no trabajan de lunes a viernes, ahora querían por ley hacerlos no trabajar los sábados… y hasta los domingos, si era necesario.