EL MAESTRO BERNARDO NARVÁEZ ÁVILA PRESENTÓ SU LIBRO NÚMERO 45

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Ayer martes 27, el maestro Bernardo Narváez Ávila, en céntrico y conocido hotel de Tepic, presentó su libro número 45, con el título: “La vida se abre camino”, y recibió un reconocimiento por parte de la maestra Enedina Ruiz Rodríguez, secretaria general de jubilados y pensionados de la Sección 20 del SNTE, así como del maestro José Luis Carlos Tapia, delegado sindical.

Don Bernardo Narváez Ávila es pedagogo, profesor, maestro, periodista, poeta, filósofo, humanista y, desde luego, escritor. Y gracias a este gran don, a través de su escritura ha llevado de la mano a sus lectores a conocer todos los lugares que ha descrito en su prolífica edición de libros, pues así como ha descrito los lugares por los que ha andado, tanto de su natal Tepic, como del estado de Nayarit y, desde luego, de otras partes del mundo.

Bernardo Narváez ha dado clases en escuelas primarias, secundarias, preparatorias, normales y universidades; concluyendo también durante esos más de 40 años dedicados a la enseñanza, la licenciatura en Lengua y Literatura, así como la Maestría y el Doctorado, lo que indica su enorme dedicación a las letras y desde luego al beneplácito de la enseñanza.

Hoy, en plena primavera de 2021, cuando todo reverdece, florece y, desde luego, renace, don Bernardo nos presenta su libro “La vida se abre camino”, que consta de tres capítulos, que son: La evolución, Un nuevo amanecer y La vida se abre camino; cuyo propósito es llevarnos por medio de la imaginación a estos y otros tiempos y espacios, con el objetivo de recrear y echar a volar la imaginación para emprender nuevas ideas que coadyuven de alguna manera al mejoramiento de nuestro planeta en donde, precisamente, la vida se abre camino.

En el capítulo de La evolución, el maestro Narváez Ávila reflexiona que no sabemos con certeza la fecha en que fue creado el conjunto de galaxias, y si bien nos damos una idea de qué forman parte, solo sabemos someramente su composición.

Asimismo, se pregunta qué hay más allá del conjunto de galaxias que hoy sabemos que existen gracias a los estudios científicos. Porque la nada no es posible, pues existe polvo cósmico y energías que unas se conocen y otras no, pero que quizás se lleguen a conocer, ya que tiempo y espacio son dimensiones de las que aún falta mucho por investigar y descubrir.

La evolución puede estar en todas partes, asegura el maestro, y se pregunta por qué no puede haber vida inteligente en un universo tan amplio del que solo conocemos una mínima parte; esa vida en otras partes del universo, podría ser más inteligente o más atrasada que la nuestra.

En el capítulo Un nuevo amanecer, el maestro Narváez Ávila nos dice que un nuevo amanecer puede ser productivo o no, constructivo, saludable o todo lo contrario; pero siempre debemos buscar la manera de ser saludables y felices, por el simple hecho del milagro de un nuevo amanecer, que podría ser una expresión cargada y llena de semántica, contenido en fondo y forma, con un abierto significado en un mundo en donde una parte está compuesta del resto del todo; y el todo está formado por cada una de sus partes. Y que todo tiene un nuevo amanecer desde que los primeros rayos del Sol comienzan a aparecer por el este para darle forma a todas estas cosas: luz, calor, vida en seres varios y en la que los humanos reiniciamos planes, ideas, acciones, actividades que van llenando a toda forma viviente con los elementos necesarios para iniciar un nuevo día.

El capítulo 3, que es el que da el título a este libro de La vida se abre camino, el maestro nos dice que cada amanecer es la oportunidad de un nuevo día en el que ponemos corazón, emoción, pensamiento y alma. Los gallos cantan, las aves trinan, los ríos y arroyos van serpenteando cantando la canción que la Naturaleza les ha enseñado, dando la bienvenida a cada nuevo amanecer, porque cada amanecer es un regalo divino que deberíamos de gozar como si fuésemos niños sorprendidos y admirados por ver cómo hasta en las azoteas, en las hendiduras de banquetas, en baches, vemos nacer vegetación.

Fiel a su costumbre de caminar por las calles de Tepic, Narváez Ávila nos narra su caminata desde la Central Camionera hacia el poniente hasta la avenida Jacarandas, en donde se sorprendió al ver y comprobar la falta de arbustos, árboles o cualquier tipo de vegetación en todo este trayecto, comprobando que hace falta mucha vegetación de todo tipo, sobre todo en la zona centro de la ciudad, en que la flora brilla por su ausencia.

Sea pues. Vale.