DE NUEVO A LA PALESTRA LAS VÍAS FÉRREAS EN TEPIC

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

De acuerdo a una nota en el periódico “Realidades”, firmada por la señora Verónica Ramírez, vuelve a saltar a la palestra mediática el tema de las vías férreas, pues según la nota de referencia, el señor Luis Alonso Tahuahua González dice que es “imposible sacar el tren de Tepic”.

Remover las vías del ferrocarril de su lugar actual fue una de las principales banderas de campaña cuando Roberto Sandoval Castañeda era candidato a la gubernatura del estado de Nayarit, algo que la mayoría de los que en alguna forma estuvimos ligados al ferrocarril, sabíamos de antemano que si bien no era imposible, por lo menos sí muy difícil, por todo lo que conllevaría hacer un nuevo trazo o retomar un antiguo proyecto que se dio allá a principio de los años 60 del siglo pasado que contemplaba cambiar todas las instalaciones ferroviarias a las inmediaciones de Pantanal o San José de Costilla; proyecto que definía desprender la vía férrea de Pantanal hacia espaldas del Rancho El Quevedeño, evitando así la entrada a la ciudad tal y como ha estado siempre; incluso, todavía cuando se cambiaron las instalaciones de Pemex que estaban al sur de la estación del ferrocarril a la Ciudad Industrial, la supuesta nueva vía férrea pasaba por un lado de esas nuevas instalaciones en donde ahora está Pemex; sin embargo, no tan supuesta vía, porque se hizo el tendido y se construyó una parte que, de la noche a la mañana, ya casi a finales de esos años 60, se interrumpieron los trabajos de la nueva construcción.

Ya en el poder del Ejecutivo Estatal Roberto Sandoval, hubo quien afirmaba haber visto más de una vez a su primer secretario General de Gobierno, José Trinidad Espinoza Vargas, más conocido en el bajo mundo periodístico como “Pepe Atoles”, acudiendo a las oficinas de Ferromex, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, supuestamente para tratar el asunto de la remoción de las vías férreas; sin embargo, jamás se confirmó esta versión. Lo que sí era un hecho muy palpable es que para la nueva empresa ferroviaria, Ferromex, no era viable invertir en el cambio de las vías por lo costoso que resultaría este proyecto, así fuera en forma tripartita, es decir, con aportaciones tanto federal, estatal y de la misma empresa ferroviaria, en el entendido de que los nuevos inversionistas ferroviarios venían dispuestos a ganar con la mínima inversión, porque siempre han tenido presente que debido a anteriores experiencias, los gobiernos mexicanos eran muy cambiantes, por lo que no quisieran correr el riesgo de que en caso de invertir enormes cantidades económicas, de pronto les fuera requisada la concesión, por lo que mejor dejaron las cosas tal y como están.

En la ciudad de Guadalajara, Jalisco, desde muchos años antes de que la mancha urbana se extendiera más al sur de esa ciudad, hubo infinidad de voces para que se quitaran las vías férreas, y más, cada vez que ocurría un accidente de fatales consecuencias en alguno de los tantos cruceros a nivel que entonces había, sin embargo, mejor se optó por construir pasos a desnivel y superiores para evitar topar con las vías del ferrocarril; y más con la que llega de Tepic, que literalmente parte la ciudad en dos, pues llega a la Perla Tapatía de poniente a oriente, de acuerdo a la posición geográfica de dicha ciudad.

Y si bien, aquí en Tepic también ya tiene tiempo el clamor por la reubicación de las vías férreas debido a tantos accidentes, lo más sensato sería ir pensando seriamente en mejor construir pasos a desnivel y superiores en puntos estratégicos de la ciudad; puntos que en sí serían nada más dos: en el bulevar Colosio y la avenida Gobernadores, ya que el de la Colosio absorbería el cruce de la calle Guerrero para ir a la colonia Tierra y Libertad y viceversa, y el de la Gobernadores, el de la avenida Principal; y listo, asunto solucionado.

Y todo esto porque ahora podría salir más caro el caldo que las albóndigas en caso de que se tratara de retomar el antiguo proyecto, porque obviamente también se tendrían que hacer más pasos a desnivel o superiores, porque si bien , en los años 60 aún no existía el actual aeropuerto ni la autopista, hoy en día ahí están ya, y la vía tendría que atravesar muchos terrenos que antes estaban desolados y ahora muchos ya están muy ocupados, por lo que resultaría muy difícil llegar con facilidad a espaldas de El Quevedeño.

Se dice bien que con dinero todo se puede, pero sería una inversión poco viable que el tren tuviera que pasar por terrenos ahora ya ocupados.

Sea pues. Vale.