Cuál debate?

Por: Hector Gamboa Soto

Originalmente los debates fueron diseñados para que los candidatos hablarán sobre sus proyectos y programas, de sus ideas y su forma de buscar la solución a los problemas que aquejan a la sociedad.

Se trataba de contrastar las ideas de unos y otros, para que el elector se formara criterio más exacto sobre quiénes son los que aspiran a los cargos de elección popular.

Sin embargo, pervirtieron su sentido original para convertirlo en un ejercicio de lanzarse boñiga unos a otros y más allá de contrastar las ideas, se trata de denostar al adversario.

Es muy raro el candidato que se dedica a exponer sus ideas, a explicar cómo piensa resolver la infinidad de problemas que enfrentamos.

Simplemente son ataques y defensas. Los que están abajo en las encuestas le tiran al que supuestamente es el puntero y el que vá a la cabeza en las encuestas, se dedica a ignorarlos olímpicamente. Vanalidad.

Evidentemente el lector no puede conocer lo que proponen unos y otros, sino que se dedica alegremente a ver el espectáculo de circo romano en los que se acusan de todo lo imaginable y los otros, se defienden.

Y de verdad es muy difícil que un candidato no tenga cola, porque son parte de un sistema que de alguna manera todos los salpica.

No hay ni bueno ni malo… Hay un montón de matices entre ellos y, sin embargo, es lo que permea ante la opinión pública: una piara.

El grueso de la población ignoró el debate, máxime que se jugaron semifinales del fútbol mexicano.

Solamente los que están metidos en el proceso electoral, por una u otra razón, ven el debate. El pueblo los manda a inflar burros por el pivote!

La estulticia con la que se manejan no les genera mayores dividendos. Es un ejercicio perverso de atacarse, sólo eso.

El que pierde es el elector, que no puede contrastar ideas y de saber cómo resolverían una situación unos y otros, de cómo atenderían un problema, de cómo buscarían en una solución a los problemas.

De verdad da pena cómo se manejan todos los candidatos. Yo me dí que mejor a la tarea de ver el fútbol. Era más divertido. Y ingó a su maye el América. Lo demás es insubstancial.

Métanse su debate por la parte en el que el cuerpo pierde su nombre decente y adquiere la forma de remolino. Así pienso.