CONFINAMIENTO E INACTIVIDAD QUE ENFERMA MÁS QUE PROTEGER

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Si bien esta epidemia convertida en pandemia, tal vez artificiosa o espontáneamente, ha devastado la salud y la economía en gran parte del orbe, es un hecho que también ha destruido familias enteras, tanto anímica como física y moralmente.

Este coronavirus, ayudado por autoridades poco sensibles al humanismo que, en aras de la salud, se dieron a la tarea de prohibir la libertad de tránsito, el comercio, el cierre de empresas y negocios, a obligar a un confinamiento que posiblemente haya contribuido más a que hubiera más contagios debido al encierro obligado, a no permitir actividades al aire libre en parques, jardines y plazas públicas, siendo que lo que la humanidad necesita siempre es poder respirar aire puro; a la obligación del uso de cubre-bocas que, está comprobado, es más inútil que efectivo, pero que sirve para reforzar el pensamiento de mucha gente que está envuelta en una crisis sanitaria, como un fortalecimiento escénico, tal y como las películas que tocan el tema de epidemias y pandemias en donde si sus protagonistas no portaran esa mascarilla, perdería fuerza escénica dicha película, porque perdería el enfoque de lo que trata esa cinta.

¿Por qué se ha contagiado gente que supuestamente ha cumplido con todos los señalamientos sanitarios de protección? He ahí políticos, deportistas y gente del mundo del espectáculo que supuestamente ha dado positivo a las pruebas que se les han aplicado, ¿y por qué, si se supone que han acatado todo lo referente a los cuidados recomendados? Desde luego que esto podría indicar que el coronavirus no ve estratos sociales ni edades ni sexo de las personas que supuestamente han sido infectadas por el también llamado covid-19, así que de nueva cuenta, ¿por qué, de todos modos ha salido gente contagiada a pesar de tomar todas las medidas recomendadas para cuidar su salud? ¿Querrá ser esto una señal que no se está andando por el camino correcto? Obvio que por tantos contagios y decesos documentados achacados al covid-19, se le echa la culpa a la aparente irresponsabilidad de gente que no cumple los lineamientos aplicados por el Sector Salud y diversas autoridades; sin embargo, está visto que los contagios y decesos se incrementaron, ¿por qué? ¿Será que los medicamentos aplicados no son los adecuados o son inocuos ante el coronavirus? Desde luego que tiene que haber mucho de fondo en todo esto, porque no es explicable que prácticamente casi nada haya dado un resultado positivo al no haber podido detener en su momento más álgido, este enorme contagio entre tantas personas.

Ahora bien: se declara muerta por covid-19 a una persona, y es la palabra de los médicos contra la de los familiares que piden que se les compruebe de bien a bien si en verdad su familiar perdió la vida por esa enfermedad y no por otras que ya venía arrastrando desde hacía tiempo atrás.

Y para esto, se les dice a los deudos que sí fue coronavirus el que se llevó a su pariente y hasta ahí, por lo que haga lo que haga la familia de un fallecido, no cuenta así se quejen en Derechos Humanos o en la instancia que sea, pues el coronavirus está cargando con la mayoría de la gente que ha muerto últimamente y tan, tan.

No por nada ahora hay muchas personas pidiendo que se le haga la autopsia a los fallecidos supuestamente por covid-19, para no quedarse con la duda; pero al parecer hay renuencia de parte de las autoridades de Salud en cuanto a esto de la autopsia, aduciendo que posiblemente sea aún más contagioso que cuando el cuerpo tenía vida.

Y precisamente debido a que no se hacen autopsias y que a los familiares no se les permite, en la mayoría de los casos, que velen a sus muertitos, aquí se rompe claramente el ánimo de los deudos por no tener la oportunidad de pasar la última noche velando a su fallecido, de no poderse reunir con los demás familiares que, tradicionalmente, es cuando más se juntan y se vuelven a ver las familias que por lo regular ya tenían mucho tiempo sin mirarse unos a otros hasta que un muerto los vuelve a juntar, aunque sea para rezarle o simplemente para contar anécdotas, tal y como se estila por lo regular en los velorios hoy en día.

Y desde luego que esta pandemia ha frustrado ilusiones de quinceañeras, de novias y novios, ha truncado festejos por diversos motivos, provocando tal vez esta falta de actividad festiva, que la gente se esté estresando más de lo debido y que en vez de ayudarla, esté más proclive a enfermarse. Porque de que un confinamiento enferma, eso que ni qué.

Sea pues. Vale.