CON PRECAUCIÓN: UN CONTRATO COLECTIVO BIEN DEFINIDO

Serio Mejía Cano
Es común que entre los conductores del servicio de transporte urbano (STU) haya de todo, buenos y malos servidores en atención al público, unos por idiosincrasia y otros alterados por el estrés que genera una mala condición de trabajo y que no cumple las expectativas económicas esperadas. Quizás debido a esto, continuamente aparecen letreros tanto en combis como en los camiones que se solicitan choferes.

Se ha documentado que los choferes del STU, sobre todo los que conducen camiones en las diversas rutas de todas las ciudades son más propensos a enfermarse antes que los taxistas, y esto porque si a los choferes de los camiones les llegan las ganas de una necesidad fisiológica al ir en servicio atravesando el centro de la ciudad, se tienen que aguantar para luego sufrir las consecuencias que esto conlleva, a menos que corte ruta para ir a buscar un baño dejando al pasaje a bordo esperando mientras va a hacer sus necesidades; no así el taxista que puede desviarse a donde quiera para ir a desahogar lo que su cuerpo requiere hacer. Además, como también hay pasaje de todo tipo, puede haber gente que los llegue a sacar de quicio a los conductores del STU, ya sea por pagar con billete de alta denominación o decir que siempre no es la ruta que estaba esperando o no querer pagar el pasaje de sus retoños así se vea claramente que ya rebasan la edad límite para no pagar pasaje; y si a esto se le agrega el clima que haya en determinado momento y aunado a la posibilidad de verse involucrado en algún accidente de tránsito o a alguno de sus pasajeros que se llegue a golpear ya sea que vaya a bordo de la unidad o al bajar o al subir que sufra alguna caída. Y al mismo tiempo tener que verificar si ya subió y bajó todo el pasaje, mirar si hay semáforo si está en verde y que no venga uno de esos que nunca faltan que creen que la luz amarilla de los semáforos quiere decir que le acelere más y un largo etcétera de detallitos que poco a poco van minando a una persona por más tranquila que sea de carácter. Tal vez por esto y más se diga que entre los conductores de servicio existe una gran cantidad que padece diabetes o están a punto de adquirir la enfermedad también por los constantes sustos que llevan a diario.

Y todo esto viene a colación, porque mucha gente piensa o cree que el trabajo de un conductor de servicio se reduce a ir manejando nada más, sin considerar que el roce continuo de las manos sobre el volante las llena de callos y se llegan a calentar de tal manera que si cualquier chofer al bajarse de la unidad a su cargo se moja las manos, con el tiempo puede llegar a tener artritis; y debido al aguante de las ganas de orinar puede llegar a padecer piedra en la vejiga o en los riñones y si se aguanta muchas veces las ganas de defecar, le podría causar un peritonitis de graves consecuencias e incluso hasta la muerte; ¿y dónde hacer del baño? Porque hay rutas que andan vuelta y vuelta sin tener una terminal y subterminal  en donde un chofer tenga un rato de descanso, así como baños y un comedor en donde pueda degustar sus alimentos o al menos un pequeño refrigerio mientras se llega su tiempo de itinerario.
Y si a todo lo anterior se le agrega el que la parte patronal últimamente, según varios choferes, les quieren cobrar el diesel o combustible que se le tiene que poner a la unidad, así como hacerlos partícipes en el gasto de refacciones de todo tipo que requiera la unidad a su cargo, pues a dónde van a dar los choferes que se dice, ya no aguantan la carga impositiva de los patrones o concesionarios que les echan la culpa de todo el mal servicio que ofrecen al público usuario.

Bueno fuera que ambas partes, patronal y trabajadora se sentaran a formular un Contrato Colectivo de Trabajo bien definido, en donde se establezcan claramente las obligaciones y derechos de ambas partes; que se diga de bien a bien si serán los choferes quienes tengan que pagar el combustible, todo o un tanto por ciento o nada, aunque esto sería a todas luces anormal, porque se entiende que un trabajador tiene que recibir de parte del patrón todos los utensilios con los que tiene que trabajar, y se les cobra el combustible a los choferes, sería algo tan aberrante como si en una oficina se le exigiera a los empleados que tienen que poner la papelería y cooperar para la luz. O a un empleado de mostrador que lleve sus propias lapiceras y blocs de recibo de venta y que ayuden al pago del recibo del agua y que compren su papel sanitario. Pero en fin. Sea pues. Vale.

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