CON PRECAUCIÓN: SOLEDAD, POESÍA Y CONSUELO

Sergio Mejía Cano

Si bien se dice que México es un país en donde se lee muy poco, sobre todo libros, aun así resultó satisfactorio ver la buena convocatoria que recibió la presentación del libro “La soledad como principio de la poética de Octavio Paz”, cuyo autor es el poblano Rodolfo García Cruz. Dicha presentación se realizó este pasado viernes 19 del presente mes en las instalaciones del  Laboratorio de Arte Teatral y Escénico de Nayarit (LATEN), que dirige el maestro Luis Alberto Bravo Mora, dentro del marco de apertura de sus actividades.

Dicha presentación estuvo precedida por la maravillosa interpretación de la violonchelista Hernalda Barajas, para dar paso después a la presentación del autor del libro, así como la presentación de una amplia semblanza del autor del libro y del escritor Octavio Paz a cargo del arqueólogo Francisco Samaniego, en donde resaltó la vida y obra del premio Nobel de Literatura mexicano, poniendo énfasis en el porqué de su tan mencionada “soledad” en la mayoría de sus escritos, siendo la más destacada su mención en el libro “El Laberinto de la Soledad”; y haciendo hincapié en el segundo nombre del destacado escritor de la primera mitad del siglo XX: “Irineo”, que era el nombre de su abuelo, quien estuvo ligado a las fuerzas militares de don Porfirio Díaz; sin embargo, el padre de Octavio Paz, del  mismo nombre, fue muy cercano al movimiento zapatista, por lo que tenía que ausentarse de la familia muchas veces, así que la infancia de Octavio Paz estuvo marcada por los estertores de la Revolución Mexicana y la desatención obligada de su progenitor, no así de su abuelo, quien se encargó de su cuidado. Pero tal vez todo esto marcó a Octavio Paz para su vida futura, pues creció con cierto apego hacia la ideología comunista, posiblemente más cuando se amplió su universalidad al recorrer los caminos de la nostalgia, pues así lo demuestra en su tesis de maestría.

Luego tomó la palabra el escritor García Cruz preguntando al auditorio y quizás a sí mismo: ¿qué es la soledad? Algo que tal vez estuvo muy marcada en la vida de Octavio Paz debido a lo mejor por la ausencia que sentía de su padre con el que muy poco convivió. Y a pesar de haber convivido con muchos de sus congéneres tanto en nuestro país como en Europa, probablemente hubo instantes en que a pesar de estar acompañado el vate Octavio Paz se sentía solo y nostálgico por algo misterioso que él sentía en su vida al preguntarse constantemente que a veces nos sentimos solos porque es un misterio no saber qué están pensando los demás, porque al no saber ni entender qué piensan los que están alrededor de uno, eso hace que prácticamente se esté en la soledad con su propio pensamiento. Este era uno de sus temas recurrentes de Octavio Paz: la soledad, soledad de un Octavio Paz romántico, con su pensamiento universal  del recorrido, muy identificado por cierto en cierta forma con el pensamiento de Hegel, así como con Nietzsche, porque en ocasiones se percibe un rasgo de influencia de estos grandes pensadores en los escritos de Octavio Paz.

Entiende el autor poblano Rodolfo García Cruz que a Octavio Paz a veces le ganaba más la pasión que la razón, pues lo da a entender al ponerse romántico porque trata de seguir primeramente la pasión antes que la razón; la razón y la tecnología de la que le tocó ser parte debido a que la revolución industrial del siglo XX lo tocó en cierta forma en su existencia, por lo que logra discernir tres tipos de su soledad: soledad cósmica, histórica y quizás la que lo marcó más a lo largo de su vida fue estar consciente de la finitud; de que todo tiene un fin y finaliza también, así que hay estudiosos de Octavio Paz que afirman que posiblemente a la poesía Paz la tomó como una especie de consuelo; soledad, poesía y consuelo, tres cosas identificables con el premio Nobel de Literatura mexicano, algo que podría no ser muy afirmativo, por lo que es necesario leer a Octavio Paz, dice el autor García Cruz, y quien ya lo ha leído, que lo vuelva a leer para tratar de entender más a fondo esas entrelíneas que bien parecieran ocultar algún mensaje esotérico o algo así, pero para nada, sino para profundizar en un pensamiento del siglo XX que en letras nos dejó un legado que nada tiene de soledad, sino al contrario, muy cargado de acompañamiento de un pensamiento largo y profundo que mucho nos podría decir aparte de lo que ya creemos saber de Octavio Paz.

La presentación de este libro concluyó con un ameno ágape con ricos bocadillos y repostería fina.

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