CON PRECAUCIÓN: FATAL DETERMINACIÓN

Sergio Mejía Cano

Triste y alarmante resulta ser ya la ola de suicidios que han sucedido últimamente en la capital nayarita, así como en sus alrededores. Si bien se dice que siempre ha habido gente suicida, el caso ahora llama más la atención debido a la corta edad de la mayoría de quienes han decidido, como se dice vulgarmente, escapar por la puerta falsa.

El que una persona se quite la vida podría ser imposible de explicar, así se hayan hecho estudios al respecto y los expertos en la materia traten de conjeturar que la gente atenta contra su propia existencia por diversas causas, es probable que al final de cuentas nada más el suicida haya sabido de bien a bien el porqué de su determinación.

Se dan casos de una persona que entra en depresión por ser aquejado de uno o varios males orgánicos, por estar atravesando por una severa crisis económica, por desavenencias familiares, pérdida de empleo, deudas económicas que considera insalvables y un largo etcétera de motivos y pretextos en los que no ve otra salida más que dejar de vivir; sin embargo, hasta hace poco tiempo la mayoría de las personas que atentaban contra su propia vida eran por lo regular de los 30 años de edad para arriba; y aunque desde luego también ha habido jóvenes menores de esa treintena de edad, casi siempre fueron los más raros, y la coincidencia de que abandonaron este mundo por una pena de amor tal vez influenciados por alguna película, novela o historieta aunado a que en la adolescencia cualquier desprecio del ser que nos gusta se convierte en el acabose.

Sin embargo, hoy en día prevalecen los jovencitos entre los suicidas y si en algo coinciden es en que por lo regular son de escasos recursos o de clase media hacia abajo, es decir, con un estatus de vida por debajo de la norma que según los enterados es el promedio de un estrato social, aunque en realidad el promedio es de pobreza para abajo.

Obviamente que las especulaciones sobre por qué ahora son más los jovencitos quienes están atentando contra su vida, no se han hecho esperar; y en esas especulaciones coinciden en que quizás sea que esos jovencitos que ya nos abandonaron hayan probado algún tipo de droga artificial tan dañina que les borró de la mente el instinto de conservación. Pero no precisamente un suicida de la edad que sea tendría por qué haber recurrido a algún tipo de droga, pues si bien se dice que el alcohol o algún otro tipo de droga ayuda a envalentonarse y así decidirse una persona a tomar una fatal determinación, es muy probable que no todos los que se han suicidado hayan estado influenciados ya sea por el alcohol o una o varias drogas de cualquier tipo; no, sino que posiblemente en estado muy conscientemente  hayan dicho “hasta aquí”, y tan, tan. ¿Por qué? Pues es en donde entra eso de que nada más quien se haya suicidado supo de bien a bien el porqué. Aunque se han dado casos también de personas que jugando han terminado con su vida, jugando ya sea con un arma de fuego o con un fierro punzocortante o hasta yendo en un automóvil y por querer presumir que traen buenos frenos dirigiéndose contra un árbol o una barda y les falla el pie y bolas don Cuco, se estampan contra el obstáculo que tal vez pensaron se detendrían antes de pegar y pues nada; y si hay testigos que presencian este hecho podrían decir que se suicidó quien estaba tras el volante porque se dejó ir contra el obstáculo a toda velocidad y jamás se oyó que haya pisado el freno; así que ese lamentable hecho podría quedar como suicidio aunque no haya sido así, sino un error del conductor del vehículo.

Se han documentado casos que parecen suicidios pero que tal vez no lo fueron, como de personas que al estar limpiando un arma de fuego se les escapa un tiro y tan, tan o como con el tonto juego de la “ruleta rusa” que tantas vidas ha costado y todo por supuestamente estar jugando o como de más de una persona que en sus ocho sentidos trata de presumir ante sus amigos de parranda que los cuchillos no entran en su cuerpo por tener el cuero duro y resulta que no, pues en cuanto se ponen la punta del cuchillo en su piel, ésta se abre tan fácilmente que el fierro se introduce como en mantequilla. Y desde luego los chantajistas que constantemente están asustando a sus familiares con quitarse la vida hasta que lo logran aunque ya no hayan querido, gente que se corta las venas o toma muchas pastillas, pero que de haber querido quitarse la vida, jamás se le aventaron a las ruedas de un tren o cualquier vehículo pesado. Pero en fin. Sea pues. Vale.

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