CON PRECAUCIÓN: DINERO FÁCIL, CREAR UNA ENCUESTADORA

Sergio Mejía Cano

Bueno, pues comenzaron los cierres de campaña y concluirán este día último del mes de mayo, y por fortuna termina también la contaminación auditiva no así la visual que seguirá pendiendo de postes, canceles, bardas, calcomanías en los automóviles, además de los espectaculares. Así que por lo mismo los candidatos entrarán a una especie de limbo político sin hacer nada que los involucre con seguir su propaganda de promesas.

¿Servirá de algo en realidad dilapidar tanto dinero que prácticamente se gasta tirándolo a la basura? Porque los pendones y espectaculares, así como propaganda escrita en trípticos, panfletos, cartelones, pintura de bardas, etcétera, al final de cuentas se convierten en eso: en basura y nada más; si acaso las lonas que colocan en algunos canceles de las casas varias personas las llegan a utilizar para formarse una sombrilla sobre el lavadero o para tapar una ventana carente de vidrios, pero todo lo demás es basura como los volantes que avientan en las casas o que entregan de mano en mano, que se van al bote de la basura casi en el mismo instante en que son repartidos.

Y es obvio que también se tira el dinero del erario dándolo a los partidos políticos y ahora a los candidatos independientes, porque repiten toda una película que se ve cada tres y seis años, respectivamente, en cuanto a promesas se refiere que literalmente son las mismas cada vez que hay elecciones; sobre todo esa de que se erradicará la pobreza, y lo curioso es que ésta se ha incrementado aún más en los últimos años. Sin embargo, podría haber una buena razón para que no se erradique la pobreza y al contrario, mejor se incremente, porque de no haber pobres en el país ¿a quiénes les prometerían los políticos en sus campañas? Es lo mismo con la educación-enseñanza, ya que de que ésta sirviera de bien a bien, igualmente los políticos no podrían engañar a  nadie al estar frente a un pueblo bien educado, enseñado y politizado, porque nadie iría a sus mítines y quienes así lo hicieran sería para reírse un rato oyendo sus argumentaciones que más bien son de dar risa por lo general.

Algo que es de llamar la atención son ahora las dichosas encuestas, los sondeos de opinión, en donde también es posible que se dilapide buena cantidad de dinero engordando los bolsillos de los dueños de las empresas encuestadores que con la mano en la cintura se ganan enormes cantidades monetarias tratando de engañar y ofendiendo el intelecto de la mayor parte de la población, porque nada más les hacen caso los mismos interesados y los que no piensan a fondo con lo que dicen esas encuestadoras engaña bobos.

¿De cuándo acá se hicieron presentes los dichosos sondeos de opinión? Porque hasta antes de 1982 éstas no existían como tal en el país, claro, sería tal vez por el avasallamiento del otrora partido aplanadora el PRI que prácticamente no tenía adversario y si lo llegó a tener no contaba para nada por aquello de la manipulación de las urnas al antojo del llamado partido oficial.

Pero como dicen los enterados: si hay gente que hoy en día cree en los horóscopos, igual hay personas que cree en las encuestas a pie juntillas, unas encuestas en las que están coludidos algunos medios de comunicación a nivel nacional tanto impresos como televisivos, porque es muy sospechoso el énfasis que ponen algunos conductores de noticieros televisivos en resultados de encuestas, porque es común oír constantemente que en resultados de sondeos de opinión, basan los conductores de noticieros sus comentarios, como si las encuestas fueran definitivas, lo que se podría tomar como un indicativo de que es un mensaje subliminal que indica bajo del agua a quien ha ungido el dedo mayor como ganador.

Las encuestas pudieron haber tenido mucho crédito cuando aparecieron en el cuadro político del país, pero es un hecho que ya hoy en día son pura chunga porque ¿cómo es posible que 500 personas sean las que decidan por miles? Antes por la novedad y porque no había identificador de llamadas los ciudadanos podían caer en el garlito de las empresas encuestadoras; sin embargo, hoy en día con tantas llamadas de extorsión, mucha gente no contesta el teléfono al ver que está entrando una llamada de un número desconocido; y quienes tienen el atrevimiento de contestar, muchas de las veces para hacer la mosca chillar y si es una encuestadora quien llama, es probable que quien responde a la llamada no diga realmente su pensar político o lo tome como vacilada contestando lo primero que se le viene a la mente.

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