COMPORTAMIENTO CÍVICO EN EL OLVIDO

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Bien se dice que no hay peor lucha que la que no se hace, y al parecer esto es lo que se pretende ahora con la nueva Ley de Cultura y Justicia Cívica, propuesta por el diputado local Rodolfo Pedroza; y más bien parece que es para un largo plazo debido a que por el momento la mayor parte de la población contamos con muy poca cultura cívica, de ahí que va a estar un poco difícil que se llegue a comprender de momento.

Hoy en día gran parte de las nuevas generaciones ni idea tienen de lo que es la práctica del civismo en el diario acontecer, porque sus padres ya no la recibieron en la escuela y posiblemente sus abuelos no inculcaron en su descendencia el actuar con el máximo de civilidad tanto con sus semejantes como con ellos mismos.

Pareciera que no tendría nada que ver, pero el incremento de la delincuencia y de la criminalidad tiene mucho en común debido a que quien crece con un mínimo de civismo tiende a la tolerancia en su trato hacia los demás, pero hoy en día mucha gente cree que la respuesta inmediata a un mal entendido es la violencia y no el diálogo.

Igual como el depositar la basura en lugares y horarios inadecuados, porque cuántas veces no se oye decir a quien tira basura ahí que “le vale” y háganle como quieran. Y también se ha visto que se tiren muebles viejos y colchones que muchas de las veces los del camión recolector no quieren levantar, dizque porque eso no les corresponde; ¿y cuando alguien tira animales muertos en la vía pública? Ahora, esto pareciera de lo más normal aunque desde luego no es así. Hay quien dice que cuando es un animal pequeñito pues se podría sepultar en el corral o jardín de la casa, pero si una casa no cuenta con estos espacios, ¿entonces dónde? Y si es un animal de grandes proporciones pues también está difícil deshacerse del cuerpo, pero como se dice comúnmente, para todo hay solución y obviamente que con dinero todo se puede, pero por el momento para la mayor parte de la población esta cosa del dinero es algo muy difícil de conseguir ya no digamos para comer, sino para dar una mordida para la desaparición de una mascota muerta.

Por el momento es algo muy somero sobre lo que se sabe respecto a esta nueva Ley de Cultura y Justicia Cívica, porque falta conocer lo que señalan 100 artículos que contiene esta ley, así como cinco más transitorios que, desde luego que darán mucho de qué hablar, porque así contengan nada más lo que ya se sabe sobre comportamiento humano, hoy en día para muchas personas de las nuevas generaciones será como hablarles en chino; además de que ¿cómo se hará llegar a la mayor parte, si no es que a toda la ciudadanía el contenido de esta nueva ley?

Es común también para mucha gente que el desconocimiento de las leyes no se acepta como disculpa; pero hay personas que ni por asomo o por accidente han leído alguna ley.
Respecto al contenido de esta nueva Ley de Cultura y Justicia Cívica, para muchos adultos mayores no será nada nuevo, sino algo que se ha olvidado a través de los tiempos; y desde luego que entre las nuevas generaciones los hay que saben y entienden por inercia lo que no se debe de hacer en cuestión de civismo ya sea porque se lo inculcaron sus mayores o porque su intuición y conciencia así se lo dicta.

Según lo informado hasta hoy, se dice que dicha ley establece que las administraciones estatal y municipal promoverán el desarrollo de una cultura cívica sustentada en los valores y principios de prudencia, justicia, respeto, equidad, solidaridad, diálogo, corresponsabilidad, identidad, colaboración, conciliación y sentido de pertenencia. Desde luego que son valores que todos los ciudadanos deberíamos siempre tener presentes; sin embargo, ¿esto va para toda la ciudadanía inclusive las mismas autoridades y servidores públicos de todo tipo? Porque es obvio que así como gran parte de la población no toma nada de esto en cuenta en su comportamiento cotidiano, algunos elementos de las corporaciones policíacas tampoco, y menos algunos funcionarios públicos que se comportan por lo común con altanería y prepotencia y que precisamente esta clase de comportamiento en quienes deberían de poner el ejemplo, es lo que hace que otros ciudadanos se comporten igual o peor, tal vez con el pensamiento de que si ellos se comportan así, entonces por qué el ciudadano no; hecho palpable cuando alguna patrulla se pasa un semáforo en rojo y más de un ciudadano sigue su ejemplo y en estos casos cómo puede reclamar la autoridad si ésta no cumple con lo establecido.

Sea pues. Vale.