CENTRO MÁGICO

CLAVE SECRETA
Ramón Vargas

CENTRO MÁGICO
Una vez más su servilleta, mis fieles lectores, escribirá en su calidad de usuario cotidiano del servicio de transporte público que se presta en la capital nayarita.

Como tal, he sido testigo de la transformación que sufren los choferes de combis y camiones, cuando ingresan con sus unidades y su pasaje a la zona centro.

Cuando andan circulando por la periferia de la ciudad hablan por el celular sin importarles que está prohibido hacerlo mientras conducen, y ponen música a todo volumen en sus estéreos, dándole preferencia a los narcocorridos.

Suben pasaje sin considerar que no tienen permitido llevar personas paradas, y no usan el cubrebocas ni les exigen a los pasajeros rebeldes a que lo hagan.

Ah, pero ya en la zona centro su cambio es total, pues se convierten en los más fieles cumplidores de las reglas sanitarias, aunque en casi todas las unidades ponen recipientes con agua donde debieran llevar gel antibacterial.

La magia se hace presente, y de ello son testigos no únicamente los pasajeros, sino también los estrictos agentes de la Secretaría de Movilidad.

Esto es todos los días, y desde antes que los de la llamada Mesa Covid acordaran reducir las restricciones en el transporte público y en algunas otras actividades de los sectores productivos de nuestra sociedad.

En resumen, lo que digo es que nada ha cambiado en los transportistas, quienes en la mayoría de los casos de indisciplina cuentan con la complicidad de las autoridades.

SECRETO A VOCES: Dicen que lo más molesto de todo es que la calidad de los aparatos dónde ponen su música incitadora a la violencia, es pésima.