CADA QUIEN ES LIBRE DE HACER LO QUE QUIERA MIENTRAS NO AFECTE A LOS DEMÁS

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano
Me pregunta un amigo aseador de calzado en los portales de conocido hotel en el cen

tro de Tepic, que qué opino respecto a la marcha lésbico-gay, su tono es como de disgusto, cosa que me llama la atención, por lo que aunque no se debe de responder una pregunta con otra, lo cuestioné el porqué me habría de disgustar.

Le pregunto al joven lustrador de zapatos que a él en qué le afecta el que se manifiesten estas personas por una de las principales avenidas de la capital nayarita, que si acaso le cuesta algo económicamente o le piden algo que le afecte tanto sus intereses económicos o existenciales. Después de reflexionar un instante, como que le cayó el 20 y me respondió que viéndola de bien a bien no le afectaba en nada.

Como ya le tengo algo de confianza le dije que por lo regular quienes despotrican en contra de personas que manifiestan abiertamente sus preferencias sexuales, en el fondo sienten algo de curiosidad, pero por el qué dirán no se abren de capa; entonces me dice el bolero que él para nada, que nada más se sentía incómodo por varones que se visten de mujeres y mujeres que se dicen atraídas por el mismo sexo, y que en cuanto a los hombres que se visten de mujeres se le hacía una aberración, porque bien podrían dar a conocer sus preferencias sexuales sin vestirse de mujer.

La preferencia sexual de cada individuo es muy respetable, pues cada quien es libre de manifestarse de la forma que sea. En realidad en nada afecta a nadie que haya gente con gustos muy suyos, porque cada quien es muy libre de darle gusto al gusto de la forma que quiera y, si acaso alguien se siente ofendido, pues ese es su problema.

Hay quien dice que la homosexualidad es una depravación, una desviación; sin embargo, hay personas que por alguna anormalidad en los cromosomas del factor XX-XY y desde que están en el vientre materno ya traen definida su sexualidad; y no lo digo yo, sino que me baso en diversos artículos que he leído al respecto y porque conozco personas que desde niños ya se sienten con una sexualidad diferente al cuerpo con el que nacieron.

Cuántas veces no hemos oído decir a varones y mujeres que nacieron con el cuerpo equivocado; pero según OSHO, aun así deben de usar su cuerpo como es, es decir, un hombre que se sienta en su interior ser mujer, como sea debe de usar su cuerpo como hombre por más mujer que se sienta en su yo interior, y lo mismo una mujer que se sienta varón, debe de utilizar su cuerpo como tal porque a fin de cuentas el cuerpo de mujer fue creado para dar vida y así prefiera a otra mujer como pareja sentimental, debe al menos por una vez embarazarse y formar en su vientre una vida que después dará a luz.

Un modo de depravación se podría manifestar en individuos que después de una larga vida heterosexual, de pronto den el cambiazo y se declaren homosexuales de la noche a la mañana pregonando que salieron del closet; sin embargo, muchas de estas personas que tal vez muy en su interior traían el gusanito se dan a conocer después de una noche loca de copas y tan, tan, te llamabas.

La homosexualidad ha existido desde que el mundo es mundo y no nada más entre los humanos, sino que está documentado que se da en otras especies, así que no esperemos que ésta vaya a desaparecer algún día, pues hoy en día están naciendo humanos que en los próximos años darán a conocer sus preferencias tal y como lo sientan.

Se ha documentado y se sabe que quienes más despotrican en contra de la homosexualidad, son homosexuales en potencia, tal y como se ha sabido en varios congresistas estadounidenses que se dicen los más acérrimos enemigos de los homosexuales y resulta que después son descubiertos en amasiato con personas de su mismo sexo.

Así que no hay nada nuevo bajo el Sol respecto a la homosexualidad, de que seguirá habiendo gente con diferentes preferencias sexuales en cuanto al cuerpo con el que nacieron, seguirá y seguirá mientras haya gente cascareando en el planeta, por lo que no debería de sorprendernos ni incomodarnos que cada día sea más aceptada entre la sociedad la gente con sus muy respetables preferencias sexuales no acordes con el cuerpo con el que nacieron. Porque en realidad a nadie afecta en lo absoluto la diversidad sexual, porque es cierto aquello que hemos oído desde siempre de que cada quien es libre de hacer de su “ese” un papalote, ¿o no es así? Así que apliquemos la máxima de que cada quien. Sean felices.

Sea pues. Vale.