BAJO PRESIÓN CIUDADANA, TRABAJAN MEJOR LAS AUTORIDADES EN PROCURACIÓN DE JUSTICIA

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

El mes pasado dos hechos trágicos despertaron nuevamente la indignación de la sociedad tepiqueña, dos asesinatos, uno de una menor de edad y el de una maestra, y que, gracias a las protestas de varias personas exigiendo justicia por estos lamentables hechos, las autoridades correspondientes dieron seguimiento a las investigaciones, teniendo ya por lo pronto a los dos supuestos autores materiales de estos asesinatos.

Y si bien se da por hecho la presunción de inocencia, de acuerdo a lo que se ha documentado e informado a través de los diversos medios de noticias, al parecer las investigaciones al respecto a estos supuestos implicados todo se les podría venir encima.

Es obvio que las autoridades podrían haber dado prioridad a estos asuntos debido a la presión ejercida por la ciudadanía que clama justicia; aunque podría haber otros casos que no hayan sido atendidos con la misma celeridad. Pero algo es algo, y que bien por las autoridades que por lo pronto ya calmaron los ánimos de la opinión pública al presentar a los ahora imputados.

Sin embargo, también entre algunos sectores de la sociedad e incluso de algunos analistas en cuanto a seguridad, ahora se informa que, respecto a la maestra asesinada, ella había presentado una denuncia ante agentes del Ministerio Público (MP), y que posiblemente no se le dio curso a su demanda sobre una posible agresión en su contra; aunque por parte de las autoridades se dice que no presentó dicha denuncia de hechos de aparentes amenazas. Y he aquí el meollo del asunto, pues se rumora entre algunas personas, que los MP no dan curso a denuncias o demandas si los denunciantes no presentan señas de agresión, lesiones de algún tipo, escoriaciones en el cuerpo, etcétera. Así que ahora mucha gente tiene la plena convicción de que habría que presentarse ante algún agente del MP ya casi en las últimas, para que las autoridades hagan caso. Aunque esto más bien podría ser parte de tantas leyendas urbanas que se han generado en cuestiones de seguridad.

Porque también hay gente convencida de que si tanto los MP como agentes policíacos de cualquiera corporación, ven que los denunciantes son gente de escasos recursos, podrían no hacer el mismo caso si la persona denunciante se ve con una posición económica alta. Así que tal vez por esto, muchos casos no se denuncian, debido a que muchas personas ya están convencidas que eso de presentar algún tipo de denuncia por robo, asalto, agresión corporal, ofensas; y hasta por despojos de pertenencias de inmuebles, prefieren mejor dejar las cosas como están, porque por lo regular se ha dicho que esto de denunciar delitos menores es perder tiempo, dinero y esfuerzo, porque la mayoría de las veces los hacen dar vueltas y vueltas ya sea a la Fiscalía o a otros departamentos de justicia y nada más eso sacan: estar acudiendo a ver qué hay de su denuncia o demanda, qué sucede y por respuesta les dicen que vuelvan otro día, que ahí va la cosa avanzando, por lo que mejor mucha gente desiste de estar asistiendo a preguntar por su asunto, y otras personas mejor prefieren dejar las cosas como están, dejando las cosas por la paz, pues si tienen vehículo o aunque vayan en camión, podrían estar gastando más dinero de lo que les costó lo robado o sustraído.

Igualmente, se ha corrido el rumor de que hubo un tiempo o lo sigue habiendo, en que se decía que si alguien presentaba la denuncia del robo de su cartera, teléfono móvil o alguna otra pertenencia, las autoridades encargadas de recibir la denuncia, hacían una posible alegoría de la vacilada de cuando una persona decía que había perdido su cartera, y que no faltaba el chistoso o distraído que le preguntara que en dónde o que si decía que le habían robado algo, ese distraído preguntaba que quién había sido. Por lo que se llegó a correr el rumor de que cuando llegaba una persona a presentar una denuncia, las autoridades le preguntaban que quién había sido, que diera santo y seña del que la había asaltado o robado; y que ya nada más faltaba que a la persona agraviada le exigieran el nombre y domicilio del posible asaltante o ratero, credencial de su INE y ya en forma burlona, que hasta llevara un acta de nacimiento del infractor.

Lo que sí es un hecho, es que la impartición y procuración de justicia ha dejado mucho qué desear últimamente en nuestro país, pues tal y como aconteció con estos últimos hechos en la capital nayarita, solamente bajo presión las autoridades actúan como deberían de actuar siempre.

Sea pues. Vale.