Periodico Express de Nayarit
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LAPSUS: CÓMO IDENTIFICAR SI NECESITAMOS TERAPIA DE PAREJA

Sergio Rodríguez Bonilla

2017 / 02 / 13

Usted ha decidido vivir en pareja, déjeme decirle que la decisión que usted ha tomado no es algo pensado a la ligera, no es sencillo de repente despertar y ver a un extraño a un lado de su cama, esta decisión guiará por un camino distinto su forma de ver la vida. Al inicio de toda relación, la pareja quiere saber todo sobre el otro, existe una gran alegría por saber que ya llegará esa persona y vamos a salir a algún lado; sobre la marcha y al paso de los años, es bastante normal que esta intensidad y deseo por ver al otro disminuya de manera paulatina, puesto que ya existe un vínculo de confianza entre ambos y ya no es necesario ser tan pasionales como al inicio. Hasta aquí todo esto es normal, es algo que simplemente sucede, y no se puede forzar a que una pareja de 5 o 10 años de relación se comporte igual o bastante similar a cuando iban iniciando; la pareja simplemente ya se encuentra en otra etapa. Hasta aquí todo claro, ¿verdad?

Es bastante común que las parejas de ayer, hoy y de mañana discutan; las discusiones son algo que sucede en todas y cada una de las personas que viven juntas, simplemente son malentendidos (desmenuce bien esa palabra, “malentendido” = “Entender mal”). Cuando hay un malentendido, las personas estamos haciendo eso: ENTENDER MAL, y lo que disolverá esa discusión de manera exitosa no será si uno u otro gana la pelea, sino la disposición de cada uno para arreglar las cosas. Hasta aquí todo va claro con que las discusiones también son comunes, ¿verdad?

Muy bien, ahora, ¿cómo poder identificar cuando en mi relación de pareja las cosas no van bien? ¿Cómo saber que es dañino lo que estoy viviendo? Cuando las peleas son por todo y todo el tiempo, cuando usted simplemente sabe que no está siendo feliz, cuando usted es humillado o simplemente no se le reconoce parte de su esfuerzo, cuando pareciera que la relación se va a fracturar si usted no está al pendiente de que todo esté bien, cuando usted da de más y recibe de menos, cuando existen últimamente más momentos tristes que felices, cuando le están dejando de lado y los planes a futuro ya no le involucran a usted, cuando existen celos demasiado frecuentes y sin sentido, cuando al ver a su pareja usted siente malestar y no alegría.

Las personas sabemos bastante bien identificar cuando algo ha cambiado, de repente pareciera que nuestra pareja se ha convertido en un enemigo de guerra y no nuestro mejor aliado. Cuando sabemos bastante bien que no estamos siendo aceptados, como dijera el Dr. Miguel Ruiz en su libro La Maestría del Amor: El amor es incondicional. El miedo está lleno de condiciones. En el camino del miedo, te amo si permites que te controle, si eres bueno conmigo, si te ajustas a la imagen que he creado de ti. Construyo una imagen de cómo deberías ser, y dado que no eres y nunca serás como esa imagen, te juzgo por esa razón y te declaro culpable.

En muchas ocasiones, incluso llego a sentirme avergonzado de ti porque no eres lo que yo quiero que seas. Si no te ajustas a la imagen que yo he creado, me avergüenzas, me enfureces, no tengo la menor paciencia contigo. Sólo finjo ser amable. En el camino del amor no hay ningún «si»; no hay condiciones. Te amo sin que hayan razones ni justificaciones de por medio. Te amo tal como eres y eres libre de ser tú mismo. Si no me gusta tu forma de ser, entonces será mejor que busque a alguien que sea como a mí me guste. No tenemos el derecho de cambiar a nadie y nadie tiene el derecho de cambiarnos a nosotros. Si cambiamos será porque nosotros queremos cambiar, porque no queremos seguir sufriendo.

La mayoría de la gente vive su vida entera en el camino del miedo. Aguanta una relación porque siente que tiene que hacerlo. Mantiene una relación con todas esas expectativas respecto a su pareja y respecto a sí misma. Y el origen de todo ese drama y ese sufrimiento está en que utilizamos los canales de comunicación que ya existían antes de nuestro nacimiento. La gente juzga y se convierte en víctima, explica chismes de los demás, critica con sus amigos en el bar. Consigue que los miembros de una familia se odien los unos a los otros. Acumula veneno emocional y lo esparce entre sus hijos. «Mira lo que me hizo tu padre. No seas como él. Todos los hombres son iguales; todas las mujeres son iguales.» Esto es lo que hacemos con las personas a las que tanto queremos: con nuestros propios hijos, con nuestros amigos, con nuestras parejas.

Le dejaré un tip a usted y a su pareja, sencillo, sin complicaciones; si en este momento están pasando por una situación difícil, solo puedo decirle que no existen problemas que no tienen solución, lo que si existen son personas que quieren o no solucionar los problemas.

Termino como siempre mi intervención con una frase, esta vez del padre del Psicoanálisis, el Dr. Sigmund Freud decía: “El que ama se hace humilde, el que ama en cierta manera renuncia a una parte de su narcisismo”.

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Psicólogo/Psicoanalista
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