Periodico Express de Nayarit
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¡Da coraje! ¡Claro que da coraje!

Francisco Javier Nieves Aguilar

2017 / 02 / 01

 La desesperación, la impotencia y el coraje rondan tras de mí. Esto, considero yo, tiene su origen en la indiferencia, el desgano y el valemadrismo con que se conducen algunos servidores públicos y políticos a los que muy poco o nada les importan sus compromisos asumidos con este medio y con un servidor en lo particular.

Siempre he cuestionado el abismo que existe entre el desamparado y aquellos que viven desahogadamente sin preocuparse por los alimentos del mañana y amasando fortunas aprovechándose de sus cargos.

Presidentes municipales, tesoreros, regidores, directores de áreas, diputados locales y federales y muchos otros funcionarios y representantes populares ganan sueldos ostentosos que rayan en la indignidad, mientras que los ingresos de la inmensa mayoría son raquíticos en grado superlativo.

Desde luego, hay algunos representantes populares que son conscientes, flexibles y sensibles y de alguna manera se las ingenian para ayudar al desvalido; pero hay otros que solamente se aprovechan de la ingenuidad de los ciudadanos para continuar enriqueciéndose a costillas del pueblo.

 Se olvidaron definitivamente de sus compromisos. Se desconectaron por completo de la sociedad. Se esconden de la gente “pediche”. Inventan mentiras y hasta asumen posturas de actores simulando que son mártires.

Eso sí, cuando andan en campaña se aparecen a cada rato; a todo mundo saludan, enseñan el diente y hasta te cuentan chistes aparentando una sencillez que dista mucho de su verdadera personalidad; pero una vez que asumen el cargo se olvidan de todo.

Muchos de ellos se han acercado a este medio de comunicación en busca de acuerdos institucionales, principalmente para promover su imagen, pero a pesar de que les hemos abierto las puertas, no han sabido, o más bien no han querido corresponder a esos compromisos.

La impotencia nos conduce a veces al coraje. ¡Sí!, da mucho coraje observar a esos malos funcionarios y servidores públicos que se pasean en autos de lujo, que se dan la gran vida disfrutando de los mejores sitios turísticos, hospedándose en hoteles de lujo o en sus propias mansiones que han adquirido con sus “ahorros”, mientras que algunos no tenemos para costear un traslado a Tepic para atender a un  familiar enfermo o para darle a un hijo lo necesario para que se compre una pinche torta cuando acude a la escuela.
Los que me conocen saben que siempre he cuestionado estas diferencias. Los ricos son los ricos, y los pobres son los pobres.... Mis respetos para ambas clases, pero yo prefiero a los últimos.