Periodico Express de Nayarit
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¡ESTAMOS SALADOS!

Francisco Javier Nieves Aguilar

2016 / 12 / 19

 Primero fue en el Real de Don Juan, el viernes; y el sábado en el New York. Sin embargo, en ninguna de las dos partes tuve suerte.

Siguiendo los consejos del licenciado Ezequiel, discretamente hice “changuitos” con los dedos de las manos, después con los pies, ¡pero ni “máiz”! Quise alejar los malos espíritus invocando a los brujos de La Pichancha y Jomulco ¿y qué creen?, fallé. La mala fortuna, como ha sucedido siempre, se puso de mi lado. Los números 36 y 34 siguen taladrando mi cabeza, ¡Ah cómo los odio!

Y efectivamente, atendiendo la invitación del jefe Pasaye, me apersoné en el Real de Don Juan cuando el reloj marcaba las ocho con 25 minutos. Saludé a mi amigo Martín García y enseguida subí las escaleras. Lolita me entregó el boleto con el folio 0034. Eché un vistazo a las mesas; aunque, a fuerzas de ser sincero, mi interés se centró en el espacio donde el personal de Comunicación Social del Gobierno del Estado había colocado los regalos que posteriormente se sortearían entre los periodistas.

Haciendo gala de mi optimismo pensé: “Ahora sí, alguna de esas cosas tiene que ser mía. ¡Ni modo que Chona!”. Guardé mi boleto en la enclenque cartera y busqué donde sentarme. Acepté la invitación del licenciado Ezequiel, ahí, pegadito al pilastrón.

En la misma mesa se sentó Marisol y mi admirable amigo Manuel Rueda. Minutos después se sumaron los prestigiados y experimentados comunicadores y articulistas Enrique Hernández, Alberto Martínez, Sergio Mejía y Heriberto Villela. Creo que el único que desentonaba en esa mesa era yo, porque, hay que reconocerlo, ¡todos son unas lumbreras!... Dije para mis adentros: “¡Chin marín!, ¡yo de aquí ya no me muevo!

Total. Después de compartir los alimentos –esta vez por cierto no muy apetitosos– se dio inicio con la rifa, siendo entonces que empecé a hacer “changuitos”… ¡Pero el 0036 jamás salió de esa tómbola!; y de no haber sido por las bromas y ocurrencias de Villela seguro se me hubiera alborotado la glucosa.

Fue un placer haber conocido en ese espacio al acertado articulista Sergio Mejía Cano, colaborador también del Express. Mi amigo Manuel Rueda tampoco tuvo suerte con su número 0013 –del que, dijo, no era malo porque estaba entre el 12 y el 14-.

Regresé a Ahuacatlán triste y desconsolado. Más aún cuando mi familia esperaba que hubiese vuelto con algún regalo, por mínimo que haya sido; ¡pero ni “máiz!, como dije anteriormente.

Llegó la noche, y ya el sábado al mediodía regresé de nuevo a Tepic para asistir al festejo que organizó la Fiscalía. Las finas atenciones que César y yo recibimos por parte de Christian Meza las guardo con recelo.

En este otro festejo nos tocó compartir la mesa junto al diligente conversador Mario Corona. Por ahí sentó también el famoso “Poeta de Cucharas”, don José Arellano, Enrique Avellán y Claudia –del meritito San Blas-.

Las palabras que pronunció el fiscal Edgar Veytia penetraron hondo: “Nos tocó hacer la parte que nadie quería, pero nadie puede negar que regresamos la paz a los nayaritas; aunque algunos piensen que eres Diablo o Ángel. Los admiro y los respeto. No se me alejen. Los voy a necesitar”.

¡Sabrosa comida!, meseros muy atentos! ¡Lluvia de regalos!, atractivos todos, ¿pero qué creen? Xólotl, el Dios de la mala suerte, ahí estuvo otra vez conmigo.

“Estamos salados”, me dijo Manuel Rueda, quien, al igual que yo, tampoco obtuvo nada. Yo asentí; pero ni modo, así es esta cosa del abarrote, diría mi primo Chuy.