Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN: QUÉ GRAN CASTIGO; QUÉ BURLA

Serio Mejía Cano

2016 / 12 / 19

 Cuando se habla sobre las creencias particulares de cada quien, en realidad sorprende que aún en pleno siglo XXI haya gente que se asuste cuando oye decir que si hace determinada cosa le va a pasar algo malo. Y tal y como dijo una profesora hace muchos años a sus alumnos de segundo año de secundaria: imagínense, si a pesar de que en el siglo XX hay personas que creen en los horóscopos, qué no habrán creído nuestros antepasados cuando la ciencia era opacada por las creencias religiosas.

Lo bueno es que ahora hay menos sometimiento a las amenazas, por ejemplo, de que alguien será excomulgado si atenta o cuestiona contra las directrices de determinada iglesia; sin embargo, hasta hace pocos años relativamente, había personas que acataban a pie juntillas todo lo que les decían sus ministros de culto, como que no leyeran determinados libros o lecturas de algún tipo; qué películas no ver en el cine o en la televisión, cómo comportarse y qué hacer y qué no hacer, etcétera. Pero hoy en día ha habido personas que cuando se les dice que serán excomulgados por estar haciendo algo aparentemente ofensivo para su congregación, más adrede lo hacen para ver qué se siente ser excomulgado; lo mismo que cuando se les señalan determinadas acciones para que no las haga so pena de caer en pecado mortal, y sin embargo, aun así persisten en seguir haciendo lo que su Iglesia les prohíbe debido a que cuentan con un gran ejemplo: el que les ponen constantemente todos los políticos del país al hacer cosas muy cuestionables, salir ricos de la noche a la mañana, ser sospechosos de mandar golpear a alguien o desaparecerlo y que a pesar de todo esto y más, se persignan cada vez que hablan, acuden a misa, y para poder hacer algo dicen con supuesto gran fervor “si Dios quiere o primero Dios o Dios lo quiera y permita” y una larga cantaleta de palabras místicas, pero que en su actuar dejan mucho qué desear de que sean unos verdaderos devotos de su religión que tanto pregonan.

Y a propósito de políticos, ahora la nota a nivel nacional es que el PRI acaba de expulsar a Tomás Yarrintong y que le ha suspendido sus derechos partidistas a Roberto Borge, exgobernadores de Tamaulipas y Quintana Roo, respectivamente. Bueno, ¿y? ¿Les afecta en realidad una medida de este tipo a estos individuos? Queda claro que para nada les afecta, pues existen infinidad de hoy exmilitantes de dicho partido político y de otros tantos que han abandonado sus filas y a muchos les ha ido mejor; y si bien a unos no tanto, pasado algún tiempo se les vuelve a hacer justicia acomodándolos en otros partidos o como funcionarios en determinadas administraciones del color que sea el partido en el poder.

Esta noticia a la que tratan de darle un matiz como de que es un verdadero castigo, me hizo recordar una caricatura que apareció en algún medio impreso cuando el caso de “La Paca y la osamenta”, posterior al asesinato de Francisco Ruiz Massieu en donde se ven las figuras de quienes vendrían siendo Raúl y Carlos Salinas de Gortari en dos cuadros, en el primero uno le pregunta a otro: ¿Que nos van a qué…?, y el otro monito responde: ¡A expulsar del PRI…!, y se miran las figuritas agarrándose la panza y arrastrándose en el piso risa y risa. ¿Y acaso los expulsaron? Por supuesto que no, sino que todo era puro cuento, pero aun así los hayan expulsado, ¿les habrían originado un gran daño? Para nada, ya que el verdadero daño para cualquiera de estos personajes de la política mexicana de ayer, hoy y siempre, un real castigo sería que se les decomisara todo su dinero y propiedades dejándolos en la inopia, en cero como se dice literalmente; eso sí que sería gravoso para esta clase de individuos que en muchos de los casos no es necesario comprobar de bien a bien a sabiendas de que no son ricos de abolengo y que sus antepasados nunca nadaron en la abundancia, pero que al haber ocupado cargos públicos, de la noche a la mañana han logrado amasar enormes fortunas asegurando a sus descendientes hasta la quinta o sexta generación. Esto sí que sería más que justicia y no nada más señalándolos ante la opinión pública tanto nacional como internacional, y menos metiéndolos a la cárcel en donde según algunos estudiosos, tienen la manera de vivir hasta mejor dentro de algún centro penitenciario que estando afuera.

Sin embargo, con tristeza vemos los ciudadanos comunes que es al contrario, como en el caso de Raúl Salinas de Gortari que hasta le devolvieron los millones que tenía hasta con otro nombre en Suiza.