Periodico Express de Nayarit
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Finalizan con éxito festejos a la Virgen de la Natividad

2016 / 09 / 09

Ahuacatlán//Francisco J. Nieves

Bajo un clima templado concluyeron ayer los festejos de la Virgen de la Natividad, en el Barrio de La Otra Banda, y fueron cientos de personas las que se dieron cita en la esquina de las calles Guerrero e Ismael Zúñiga para sumarse a esta añeja celebración.

Durante los nueve días anteriores, el sitio de referencia se vio invadido por los feligreses, tanto adultos, como jóvenes y niños, pero el punto culminante fue ayer, con la celebración de una misa, música de mariachi en vivo, quema de fuegos pirotécnicos y el ofrecimiento de antojitos mexicanos…

Los festejos de la Virgen de la Natividad en Ahuacatlán –según nos lo contó alguna vez doña Chelo Gómez- proceden desde hace ya casi 240 años.

Su origen, hecha ya tradición, no es amplia en detalles; pero decía doña Chelo que fue su tatarabuela la que encomendó a su hija -es decir a su bisabuela- el cuidado de la Virgen. Posteriormente, ésta pasó como legado a su abuela, la señora María López, quien le dejó la imagen a doña Chuy Gómez, hermana de su papá y esposa de don Rito Martínez.

Don Rito, devoto de la Virgen de la Natividad, se dedicó junto con su esposa a glorificar cada ocho de septiembre a su santa patrona, como se había venido haciendo con las otras generaciones. De ahí que en un tiempo se reconoció a Nuestra Señora como “la Virgen de con Rito”.

A la muerte de éste y de doña Chuy Gómez, ha sido la familia de doña Chelo la que se ha venido haciendo cargo de la Virgen hasta hoy en día.

Con el apoyo de su extinto marido, el señor Feliciano –Chano- Benítez Salcedo, así como de sus hijos y sobrinos, la señora Consuelo Gómez se propuso enriquecer la tradición mejorando aspectos materiales del ornato con que se envuelve a la Virgen en su capilla, así como en cuestiones ritualistas, como sucedió ayer.
A esta virgen se le llegó a conocer también como “La Virgen de los Ligazos”, debido a que durante ese tiempo y en aquellos años, la muchachada solía acudir a ese sitio para dizque divertirse jugando a la guerra del “parque, liga o ligazo”, la cual consistía en arrojarse entre sí pequeños proyectiles utilizando como armas una liga y un trozos de maguey o cáscaras de lima.