Periodico Express de Nayarit
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COMPARTIR LA RIQUEZA

Francisco Javier Nieves Aguilar

2016 / 06 / 01

Había una mujer de la nobleza, muy rica, que había crecido cansada de la vida. Tenía todo lo que una persona pueda desear, excepto felicidad y alegría. Ella dijo:

--Estoy aburrida de la vida. Me voy a ir al río y voy a acabar con ella.

Mientras caminaba sola, sintió una pequeña mano tirando de su falda. Miró hacia abajo y vio a un niño pequeño, frágil y aparentemente hambriento que le imploraba:

--Nosotros somos seis. ¡Nos estamos muriendo de hambre!

La mujer pensó: “¿Por qué no aliviar a esta desdichada familia? Tengo los medios y mis riquezas ya no van a tener más uso cuando yo muera.

Siguió al pequeño y entró a aquella escena de miseria, enfermedad y necesidad. Abrió la cartera y vació su contenido. Los miembros de la familia estaban a su lado con alegría y gratitud. Identificándose aún más con sus necesidades, la rica mujer dijo:

--¡Yo vuelvo mañana, y voy a compartir con ustedes más cosas buenas que Dios me ha dado abundantemente!

Dejó aquel cuadro de necesidad y desdicha contenta de que el niño la hubiera encontrado. Por primera vez en su vida comprendió la razón de su riqueza. Jamás volvió a pensar en acabar con su vida, porque no tenía sentido ni propósito.

Aquellos que dan con alegría a la vida de otros no pueden ocultarla en ellos mismos.