Periodico Express de Nayarit
Inicio

ME FALTA UN PEDAZO DE CORAZÓN

Sara Contreras Barba

2016 / 05 / 11

Las desapariciones de personas afectan profundamente casi todos los aspectos de la vida de las familias de las víctimas. Este 10 de mayo del 2016, hay en México muchas madres para las que el Día de la Madre estará nublado por el dolor de tener hijos desaparecidos. Algunas los buscan por todos los medios a su alcance. A otras les han llamado del Servicio Médico Forense para identificar restos humanos descuartizados, encontrados en una bolsa negra de basura y luego abandonados en un basurero o cerca de un río, algunas han identificado a sus hijos tras el hallazgo de una fosa clandestina, de las muchas que existen en este país.

¿Cómo puede celebrar el 10 de mayo una madre que ha sido estremecida por el sufrimiento, tortura y muerte de lo que más amaba en la vida? Tal vez se tengan más hijos, pero la pérdida de uno de ellos, es como si le arrancaran un pedazo del alma. El no saber en qué lugar, en qué condiciones o con quién se encuentra tu hijo es una fuente inagotable de sufrimiento, que empeora ante los débiles esfuerzos de los agentes del Ministerio Público por dar con su paradero. Es preferible una tumba que la incertidumbre de no saber dónde quedó o que le están haciendo.

Dice una madre cuya hija adolescente desapareció al salir de la preparatoria: “Mi nombre es Nora; tengo cuarenta años y he perdido los últimos dos años de mi vida buscando a mi hija que desapareció sin dejar rastro y he dejado todo a un lado para dedicarme de lleno a buscarla. Hay días en que no puedo dormir, ni comer, quiero correr y gritar siento que me vuelvo loca. También tengo miedo de que a alguno de mis otros tres hijos le suceda lo mismo…

Dicen que el otro día casi me suicido, pero no fue esa mi intención, porque la verdad es que tomé cuatro pastillas para dormir, cuando debería tomar solo la mitad de una, es que son tan pequeñas y yo estoy tan distraída, pero Dios sabe que no fue esa mi intención, él sabe que no quiero morirme antes de haber encontrado a mi hija…

Hace días que no duermo. Siento que ya no me hacen efecto las pastillas para dormir, y se me olvida comer. He bajado quince kilos. La ropa me queda floja, también las relaciones con mi familia se han afectado, mis hermanas me dicen que ya no la busque, que a lo mejor se fue con algún hombre y que no quiere saber de nosotros, pero mi corazón de madre me dice que eso no es cierto, mi hija no andaba con nadie, ella me contaba todo, éramos amigas y me contaba sus sueños, mi hija es un dulce, y digo que es porque mi corazón me dice que está viva…

También mis cuñadas y amigas me dicen que tengo que seguir adelante con mi vida, que piense en mis otros hijos. Pero yo debo de seguir buscando a mi hija desaparecida, ella no puede esfumarse en el aire. Ella era una muchacha buena, no tenía problemas con nadie, soñaba ser arquitecta y tener una familia. Entonces yo debo de encontrarla y ayudarla a conseguir sus metas.

He pegado su foto en todos los postes de la ciudad y seguiré haciéndolo, he recorrido calles y pueblos con su foto, preguntando si la han visto. Sus amigas y compañeras de la preparatoria me han ayudado a difundir su foto en internet y están al pendiente si saben algo, pero a veces siento que ya todos se cansaron, pero yo no me canso y seguiré buscándola mientras viva, sin ella mi corazón no está completo…

He sido hostigada y he recibido amenazas y agresiones vía telefónica. Se me figura que es la gente que la tiene cautiva o a lo mejor la policía; pero yo sé que es porque me quieren disuadir de que exija justicia y que sienta miedo de perder a otros de mis seres queridos. Todo esto ha tenido consecuencias económicas devastadoras para mi familia que ya de por sí vivía en condiciones de pobreza…

Cada que me llaman del Servicio Médico Forense, porque hay una muerta con las características de mi hija, antes de ir me voy a la Iglesia y de rodillas le rezo a la Virgen María y le pido que la muerta no sea mi hija, porque sólo ella sabe lo que se siente que le maten y le torturen a un hijo…

Han pasado dos años que han sido el infierno para mí, pero adentro de mí, existe una esperanza en este corazón de madre, de que de un momento a otro mi hija aparezca, como sea y lo que haya hecho. Yo la quiero abrazar y hasta entonces me dirá: Mamá, feliz día de las madres y ese día mi celebración del 10 de mayo, será completa. Mi corazón estará completo”. Lauralabella50@gmail.com