Periodico Express de Nayarit
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Con gran pasión se vivió la Semana Santa Cora

2016 / 03 / 28

El Nayar//Juan Arellano Ontiveros

La Semana Santa Cora en su edición 2016, realizada en diversas comunidades del municipio de El Nayar, se vivió con gran pasión, y acudieron alrededor de 10 mil creyentes  a presenciar las obras escenificadas, donde el Ayuntamiento que preside Octavio López de la Cruz brindó todas las facilidades para que el evento resultara todo un éxito. Se efectuó con el Cristo que se venera en Santa Teresa, Jesús María, Mesa del Nayar y Huaynamota, entre otras poblaciones de la Sierra del Nayar, que se localiza en la parte nororiental de Nayarit, colindando con Sinaloa, Durango, Zacatecas y Jalisco, hasta donde año con año se trasladan creyentes de la fe católica lo mismo de Tepic que de otras latitudes del país. Los datos más antiguos de esta celebración se remontan al conquistador Nuño de Guzmán, quien recorrió las tierras bajas de la Sierra del Nayar en 1531.

La Semana Santa Cora se realiza en la región Cora Alta de Santa Teresa, Dolores, Mesa del Nayar, San Francisco y Jesús María, así como en la Cora Baja, como San Juan Corapan, Presidio de los Reyes, Mojocuautla, Rosarito, San Juan Bautista, San Blasito y Huaynamota.

Al parecer, la Semana Santa Cora sustituye la ancestral práctica Cora del “Mitote Guerrero”, que les fue vedada cuando fueron conquistados. Durante ocho días los Coras se transforman en diferentes personajes: judíos, fariseos, moros, demonios blancos y negros, borrados, dobles de Cristo, etc., para llevar a cabo el ritual de Semana Santa, que se manifiesta en procesiones, luchas cósmicas y ceremonias diurnas y nocturnas que se ejecutan siguiendo un orden temporal muy preciso.

Las autoridades civiles ceden al grupo ceremonial de los centuriones el control del tiempo, del espacio y de la vida pública de las comunidades; los judíos, los demonios se ‘borran', es decir, cambian su personalidad pintando su cuerpo con ceniza de olote quemado, para constituir una autoridad temporal y para personificar a los indios en guerras del pasado.

De nuevo se vivió el emblema machete y al son de flauta y tambor ejecutan danzas guerreras, emiten gritos y alaridos, hacen sacrificios simbólicos y bromas de todo tipo, combaten, danzan y gritan para protagonizar  la lucha cósmica. Es una etapa de la celebración en la que ‘el mal' pone en peligro la armonía cósmica; persiguen al Cristo Niño o Cristo Sol y después de múltiples intentos, el Viernes Santo logran capturarlo y simbólicamente le dan muerte a Cristo (en Cora Hatzicán: Santo Entierro, Estrella de la Mañana o Estrella del Sol). El Sábado de Gloria la situación se invierte. Cristo resucita, los demonios se autodestruyen y regresan al río, de donde habían salido al principio de la ceremonia.

La restitución de los poderes a las autoridades civiles, finalmente, la paz y el equilibrio vuelven al pueblo una vez que se lleva a cabo la última procesión al templo católico, la cual es presidida por Cristo, la Virgen María y San José, además de los fariseos, los judíos, los músicos y la gente de la comunidad.
La Judea, con su intrincado simbolismo, está relacionada estrechamente con el ciclo agrícola del cultivo del maíz, con el advenimiento del ciclo de lluvias, con la renovación de la vegetación, el renacimiento de la vida.

Toda esta pasión y otras más actividades de la Semana Santa Cora, son las que viven con intensidad los miles de creyentes que acuden por cielo, agua y tierra a presenciar esta magna obra de la celebración de la crucifixión y muerte de Jesucristo a la manera indígena.