Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN: POSIBLE SEMEJANZA

Sergio Mejía Cano

2015 / 08 / 05

 Por lo que se ve, cada día que pasa la vida de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), más conocido en el bajo mundo de la política como “El Peje”, se asemeja en cierta forma a la del malogrado presidente de la hermana República de Chile, don Salvador Allende, pues todo indica que probablemente AMLO vaya por su tercera aspiración para contender por la Presidencia de la República, quizá con el pensamiento tan común en los mexicanos de que “a la tercera va la vencida”; aunque el señor Salvador Allende llegó hasta la cuarta ocasión de haber participado.

En estos días recientes, un diario de circulación nacional, “Reforma”, publicó una encuesta que aparentemente deja bien parado a AMLO en las preferencias de gran parte de la población; y si bien aún faltan tres años para los comicios de nuevo añorados por el político tabasqueño, en política esos años podrían ser muchos o pocos. Sin embargo, en las redes sociales ya comienzan a aparecer supuestos mensajes de “El Peje” en donde según sus propias palabras se siente bien física y anímicamente y que de acuerdo a dicha encuesta no faltarán sus detractores en señalarlo nuevamente como “un peligro para México”, que está enfermo, decrépito y tal vez otras formas de ataques que demeriten su figura como político.

Pero el caso es que a pesar de que dicha encuesta lo encumbra por el momento, posiblemente el mismo AMLO se encargue de bajarse de ese pedestal él mismo por su ambivalencia que ha demostrado tener al aparecer en los medios informativos, pues siendo Jefe de Gobierno del Distrito Federal (DF), se llegó a posicionar de tal manera en el gusto del electorado que buena parte de los ciudadanos daban por hecho que sería el próximo presidente del país; no había día que no apareciera en los noticieros aún después de sus entrevistas madrugadoras, por lo que se podría decir que casi tuvo el mundo político en sus manos; pero él mismo empezó a fraguar su desplome entre las preferencias que había ido ganando poco a poco e incluso algunas hasta en forma súbita; tal vez, como se dijo en su momento por varios analistas, de que no hacía caso a sus asesores actuando de acuerdo a situaciones del momento y sin sopesar lo que generaría tanto su comportamiento como sus palabras, y esto aunado a los ataques mediáticos que no dejaban de denostarlo constantemente y que nomás faltó que se le dijera a la opinión pública que hasta comía niños crudos, se fue debilitando su prestigio y credibilidad.

Se dice que una de sus acciones que lo alejó de una buena parte de sus admiradores que lo llegaron a creer como un emblema de la izquierda en el país, fue que siendo aún Jefe de Gobierno del DF, haber dado en comodato incluido el usufructo un terreno aledaño a la Basílica de Guadalupe, a la Jerarquía Católica, así sin más ni más, y otra de las cosas que hoy en día lo podrían alejar de quienes creen que es la opción, es su falta de objetividad cuando se le ha preguntado sobre su opinión del aborto y la unión civil entre personas del mismo sexo, pregunta a la que le da muchas vueltas sin responder nada en específico, por lo que para mucha gente, esto lo hace poco confiable por no contestar de una vez por todas sinceramente lo que piensa al respecto.

Cuando contendió para la Presidencia de la República en el 2006, todo iba bien hasta que se le ocurrió decirle “chachalaca” al entonces presidente Vicente Fox Quesada, hecho que lo alejó de mucha gente seria, porque si bien para muchas personas don Vicente Fox no era digna de respeto por sus locuacidades y por entremeterse abiertamente en las elecciones, la falta de respeto no se la hizo AMLO a la persona en sí, sino a la investidura que significa la Presidencia de la República. Y si bien su famosa frase de “ya cállate chachalaca” a mucha gente le cayó en gracia, para otro sector de la población les encendió los focos rojos sobre la poca institucionalidad que demostró con esta actitud, pues nada le hubiera costado a AMLO llamarle la atención a Fox con otras palabras, haciéndole ver que como presidente de todos los mexicanos debería estar al margen de las campañas políticas diciéndole: “Con el debido respeto, señor presidente” o algo así, y quizá una actitud similar le hubiese acarreado aún más electores, pero fue todo lo contrario: se cayó del mecate para mucha gente que con esas palabras de chachalaca quedó decepcionada, tal vez para siempre.

Ahora posiblemente no le preocupen a AMLO los candidatos de los otros partidos políticos, sino uno independiente que ya suena.