Periodico Express de Nayarit
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EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ: ¿NO PAGAN LAS HORAS EXTRAS?

Ramón Durón Ruiz

2014 / 06 / 20

Ese sabio de vida tan espectacular como admirado que era Osho, al hablar del amor afirmaba: “El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.

Un hombre sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.”1

El viejo Filósofo como fiel discípulo de los abuelos ha aprendido que “el amor es como lo ‘endejo, no se razona… se siente”.

Cuando a tu vida llegue el duelo que provoca alguna pérdida, un sufrimiento, enfréntalo llenando tu alma de amor incondicional, que es un estado que te ayuda a ver la luz al final del túnel, porque tiene la virtud de clarificar tu conciencia.

HOY date el permiso de saber que a pesar de tu dolor… la vida continúa, decídete a amar el milagro de la vida, de amar y disfrutar los pedazos de cielo que DIOS te regaló: Tu Hogar, Tu familia, tu trabajo, tus amigos…

HOY decídete a construir un día espectacular, recuerda que: “El amor incondicional depende del estado del dador, no del mérito del receptor.”

Entiende que el amor es innato a ti, hasta en los animales la madre protege con su vida a sus cachorros, sólo por amor. Nunca el ser humano deja de necesitar una caricia, una palabra, una mirada de amor, desde que es amamantado hasta que está por ir a rendir cuentas a la morada del Padre se requiere de la energía vital que produce la fuente primaria de la vida que es el amor.

A veces una dosis de amor nos ayuda a dejar de sobrevivir, para pasar a vivir, a gozar la rica tersura de la vida.

Hay dos emociones primarias de las que emanan las demás: el amor y el miedo, el amor es intrínseco al ser humano, el miedo –es un grito de auxilio al amor– es extrínseco, es adquirido.

Mientras el miedo debilita tu potencial y te desarmoniza con el universo; el amor –sabiendo que tu límite es el cielo– tiene la magia de llevarte a volar por los confines del universo.

Cuando te das el permiso de encontrarte con el amor que llevas en tu divinidad interior, te fundes tú, UNO CON EL TODO.

El amor tiene el sortilegio de construir el racimo de milagros que cada nuevo amanecer trae especialmente para ti, HOY cambia tus emociones, sentimientos y pensamientos de manera más positiva, mantente abierto a recibirlos, la regla es bíblica: el que busca… encuentra.

El amor es tan poderoso que cambia lo difícil en fácil, los problemas en soluciones, porque te inspira a ver la rica policromía de la vida desde otra perspectiva, inspirarte, es entrar en contacto con el Espíritu Santo, para que aplique el amor como ese bálsamo sagrado que sana todas  los dolores.

En la prestigiada escuela de árbitros de Güémez, había un joven silbante que por su amor al futbol y su capacidad, fue llamado al mundial. Era tal su manejo arbitral que fue convocado para que pitara la final del campeonato. Después de los 90 minutos reglamentarios, el árbitro pasa a los dos tiempos extra, sólo que en lugar de 15 minutos, el primero fue de una hora, el segundo tiempo extra iba en otra hora, cuando los capitanes ya agotados física y emocionalmente suspenden el juego y le reclaman:

––¡Árbitro! ¿Qué pasa? ¿Perdiste el reloj? ¡Ya pasaron los 30 minutos reglamentarios de los tiempos extras, llevamos jugando casi dos horas y ¡No! pitas para entrar a los tiros de penaltis!

–– Pero qué ‘abrones, ¿qué aquí no pagan las horas extras?

1http://www.oshogulaab.com/OSHO/VISION/delamor.htm