Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN : EL RÍO MOLOLOA EN SERIO PELIGRO

Sergio Mejía Cano

2014 / 06 / 03

A un lado del río Mololoa, entre la avenida México y la calle Zacatecas se ven unos montones de grava, que obviamente se entiende que son para formar el concreto hidráulico que se tenderá en la pavimentación del último tramo de la Zacatecas, entre la Victoria y el bulevar Colosio; sin embargo, han surgido rumores de que para lo que son realmente es para ya de una vez entubar el río, porque prácticamente se ha convertido en un drenaje a cielo abierto.

Muchas buenas intenciones se han tenido para sanear el Mololoa, pero lo malo es que muy probablemente se sigan vertiendo descargas de aguas negras y residuales debido a los olores fétidos que despide el río; precisamente en el tramo de la México y la calle Prisciliano Sánchez el mal olor es insoportable, y ya no se diga frente a la Plaza Comercial “Fórum”, en donde se percibe más fuerte el mal olor. Lo malo o lo bueno en este caso es que la glándula pituitaria se satura muy pronto de los olores que recibe y en corto tiempo deja de detectarlo, por lo que las personas que acuden a dicha plaza o que están en las inmediaciones no nada más de ese lugar, sino a lo largo del río dentro de la zona urbana, dejan de oler lo malo, pero quienes pasan momentáneamente inmediatamente detectan que el río lleva aguas negras por el aroma a vil drenaje.

Se dice constantemente que ahora sí se desazolvará el Mololoa, que se limpiará del lirio que cubre sus aguas en la mayor parte del mismo y que se tendrá un constante monitoreo sobre el mismo; y además, que ya no se permitirá que se descarguen aguas negras. Sin embargo, el aroma fétido que despide, y más en tiempos de secas hace pensar a gran parte de la ciudadanía que sigue sirviendo como receptor de malos líquidos, pues lo turbio de sus aguas en la parte donde se pueden observar, es decir, en donde no hay lirio y no nada más el mal olor lo comprueba; y por ende, un criadero natural de mosquitos y posiblemente hasta del trasmisor del dengue; todo esto, claro, en tiempos de secas, ya que en tiempos de lluvia la corriente se encarga de arrastrar la mayoría de los males de los que adolece el río Mololoa.

En caso de que no se atienda de inmediato el problema del Mololoa, tarde o temprano se tendrá que hacer el proyecto de que se convierta en un gran colector de aguas negras y que por lo mismo se tenga que entubar; tal y como pasó en la vecina ciudad de Guadalajara, Jalisco, con el río San Juan de Dios, hoy convertido en colector de aguas negras, un gran drenaje, sobre el que  ahora está la Calzada Independencia, y que a pesar de estar entubado desde hace muchos años, en las confluencias de la misma Calzada Independencia y la avenida Juárez-Javier Mina, en puro enfrente del Mercado Libertad y del templo de San Juan de Dios, los malos olores son insoportables y más a medio día.

El problema es muy serio. Si bien las comparaciones son odiosas, se dice, en ocasiones son necesarias, pues de no poner una solución inmediata al Mololoa, pocas  esperanzas tenemos los habitantes de Tepic, nayaritas en general, así como visitantes de otras partes, de que la capital nayarita tenga un río limpio y sano como lo tiene la ciudad de Londres que la atraviesa el río Támesis o París que es atravesado por el Sena; ya no se diga el Danubio o el Rin que aunque pasan por varios países europeos, al parecer en ninguna parte los han convertido en drenajes o colectores de aguas negras. Se podría decir que estos ríos europeos son caudalosos y de gran extensión y que nada tienen que ver con el Mololoa; sin embargo, este último es nuestro y por lo tanto se debería cuidar y que no desaparezca como sucedió con el de San Juan de Dios.

Lo malo es que los mexicanos somos muy dados a desecar partes que una vez pertenecieron al agua; tal vez, siguiendo el ejemplo de Hernán Cortés que desecó a la Gran Tenochtitlán quitándole toda su belleza y esplendor. Como se desecó la laguna de Magdalena, en el vecino estado de Jalisco, así como la de Zacoalco, en el mismo estado vecino. O buenos también ensuciando aguas de ríos, arroyos, lagos y lagunas, ya que platican antiguos ferrocarrileros que los arroyos por los que pasa la vía férrea en el trayecto de Tepic a estación Roseta, antes sus aguas eran claras y cristalinas, que se podía ver el fondo de los riachuelos y arroyos, pero hoy en día el agua que arrastran parece chocolate líquido, sobre todo los que están más cercanos al ingenio de Puga; pero no nada más llevan agua sucia, sino que va acompañada de sus nocivos aromas, cosa ya natural.