Periodico Express de Nayarit
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EL FILÓSOFO DE GÜÉMEZ: ¡REMORDIMIENTOS DE CONCIENCIA!

Ramón Durón Ruiz

2014 / 05 / 23

Carl Jung afirmó: “Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino”.

El destino del viejo Filósofo consciente o inconscientemente está íntimamente ligado a la innata sabiduría de los abuelos de Güémez, sabios por derecho propio… son mi escuela de vida.

Para las abuelas inteligentes de Güémez nada rivaliza, todo es una rica armonía con el universo, un maridaje perfecto con la naturaleza, será porque saben que el paisaje humano es generoso lleno de mujeres proveedoras de fe y esperanza y hombres trabajadores por los que corre el poder de la sana alegría.

La geografía de la casa del Filósofo va de tierras acogedoras, donde se entremezcla el agua argentina y cristalina de ríos, arroyos y presas, con la tierra fértil de la planicie y la montaña de los San Pedro, todo como un hermoso tapete multicolor de belleza inacabable. Los jardines en los hogares son mantenidos por las manos laboriosas de sus mujeres, la tierra en el campo labrada, cultivada por las manos callosas de sus hombres de trabajo.

Las miles de aves cautivan y maravillan a propios y extraños con su multicolor belleza y sus alegres cantos, que con su sonata, son un homenaje de ternura a la vida, que ni la más bella sinfonía de un genio musical puede igualar.

Los visitantes que llegan a Güémez son flechados por el acogedor trato y la amable anfitrioníade su gente, por el kiosco de su hermosa plaza, por la belleza de su parroquia que en más de dos siglos de antigüedad ha visto pasar a miles de enamorados y sus  descendencias.

Los atrapa la curiosidad sin límite por conocer la rica tradición oral, las costumbres, los personajes, la sin igual gastronomía que desde las cocinas de humo produce el encanto de sus olores, sabores, colores y amores, que son un homenaje que brota del alma y de las manos mágicas de las hacendosas mujeres, –que viven con una sabiduría y alegría que contagia– al milagro del nuevo amanecer.

En la tierra del Filósofo, el visitante entiende por qué es fácil sucumbir ante el encanto natural de un paisaje que embriaga los sentidos, porque se vive al ritmo y tiempo de la naturaleza con el caleidoscopio del paisaje multicolor formado por casas de adobe con techo de palma, pinos, mezquites, naranjos, limones, agave, aguacate, zacate, tierra prodiga y agua limpia, que en suma tienen una magia  que se trasforma en algo que conquista y cautiva para siempre.

El que llega a conocer la tierra de el de allá mesmo, algo de él deja aquí para siempre, a cambio se lleva el grato recuerdo de sus pobladores que sin los males de la modernidad: la prisa y el estrés, tienen una paz contagiosa, con la inagotable risa de los niños que cautiva, el don de gente de sus mujeres que atrapa, el ingenio de su hombres que prende y la sabiduría de los abuelos que enamora.

Güémez es el pueblo del perpetuo canto de gratitud y amor a la vida. Resulta que una joven llena de voluptuosa carnalidad llega con el campesino de allá mesmo, en busca de un consejo que le ayude a resolver su inconveniente.

––Cuéntememi’jita –espeta el Filósofo, sentado en su viejo sillón de palma– ¿Cuál es tu problema?

––¡Ay Filósofo!, has de saber que soy muy débil de carácter. Los hombres que se me acercan consiguen fácilmente de mí todo lo que sus hormonas del placer le piden y veras que después me vienen ¡Muchos remordimientos de conciencia!

––¡Aaaah! –dice el Filósofo– tú caso es fácil, te voy a recomendar con unpsicoterapeuta, que te puede ayudar con sus técnicas y métodos pa’que refuerces el carácter.

––¡Pero Filósofo!, es que tú no me has entendido, lo que quiero más que un método que me refuerce el carácter, es no tener después… ¡REMORDIMIENTOS DE CONCIENCIA!