Periodico Express de Nayarit
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La Semana Santa Cora en exclusiva para Express

EZEQUIEL PARRA ALTAMIRANO
-PRIMERA DE 5 PARTES-

2014 / 04 / 14

- La tradición más auténtica de Nayarit ocurre en lo más intrincado de la Sierra del Nayar. Por estas fechas y con motivo de la Pasión de Cristo, los indígenas de la raza Cora ejecutan una celebración que formalmente da inicio el Miércoles para continuar Jueves y Viernes Santos y concluir el Sábado de Gloria luego de hacer participar prácticamente a todos los habitantes de Jesús María, Santa Teresa, Huaynamota y otros poblados indígenas. Hay música, bailables, ocurrencias mil, y por supuesto, peyote…

HACE YA SEIS años, mi esposa Martha y el que esto escribe aprovechamos los días de asueto de Semana Santa para viajar en avioneta desde el amanecer del lunes a un poblado serrano llamado Santa Teresa, municipio de El Nayar, partiendo de Ixtlán del Río. Nuestro objetivo era pasarnos allá hasta el domingo para vivir entre los coras y ser parte de sus celebraciones con motivo de esa fecha tan especial en que tiene lugar lo que se conoce en Nayarit, en México y en el mundo entero como “La Semana Santa Cora”.

Para ello contactamos desde el mes de enero con la Secretaría de Turismo estatal, a fin de solicitar información de cómo llegar, donde hospedarnos y, por supuesto, los precios de todo esto y los alimentos, así como qué trámites realizar para ser aceptados como periodistas en medio del bullicio, en qué condiciones y dónde poder tomar imágenes, etcétera.

Se nos informó que diseminadas por la comunidad había disponibles unas diez cabañas construidas de madera y como aún por el mes de abril en la sierra suele hacer intenso frío, tales cabañas estaban dotadas de chimeneas y para calentar el agua se contaba con celdas solares. Los precios, sumamente accesibles pero al incluir el costo del boleto de la avioneta para dos personas, los alimentos y los mil pesos por cada uno que se deben entregar al gobernador tradicional por permitirnos hace nuestro trabajo, al final la inversión sería de unos diez mil pesos por los dos, que por el positivo resultado de nuestra experiencia consideramos que no fue nada.      

Pero esta vez, a la vuelta de los años nuestro amigo Édgar Arellano Jiménez, Director General del periódico EXPRESS nos ha enviado para cubrir la Semana Santa Cora,pero no a Santa Teresa que ya conocimos y de la que tenemos recuerdos imborrables por esto que comentamos, sino a Jesús María, cabecera municipal de El Nayar, donde también se celebra esta festividad y que, según se nos informa, con algunas variantes en relación a lo que sucede en Santa Teresa.     


ESPLÉNDIDA CARRETERA

En relación a ello nos pusimos a investigar a detalle el origen de dicha celebración, abrevamos en libros, internet, conversaciones con estudiosos del tema como el profesor Pedro Castillo Romero y otras fuentes, a fin de que nuestro trabajo de ahora fuese lo más completo y profesional que se pudiera, como preludio de nuestro viaje que ahora ya no haremos en avioneta pues por esas cosas maravillosas relacionadas con el progreso, al poblado de Jesús María lo comunica ahora una espléndida carretera, que no es otra sino la misma que partiendo de Ruiz está por ser concluida para llegar hasta el estado de Zacatecas.

Y esto lo decimos porque hace años acompañamos al ex gobernador Celso H. Delgado al Primer Informe de Gobierno Municipal de su ahijado Lino Carrillo, que por entonces era alcalde (hijo de Custodio Carrillo, aquel gobernador tradicional huichol que junto con Lorenzo Molina Sóstenes, gobernador tradicional cora, solían acompañar al gobernador Celso Delgado en todos los eventos relacionados con las etnias nayaritas), y si bien es cierto de ida viajamos en avioneta partiendo de una aeropista localizada cerca de Francisco I. Madero (antes Puga), ya de regreso nos venimos invitados por el entonces presidente municipal de Ruiz, admirando la espléndida carretera serpenteando por la sierra que para todos nosotros fue una muy grata sorpresa ver que ya enlazaba a Jesús María con el resto del mundo, y que solamente les faltaba a los constructores concluir el puente que se localiza dos o tres kilómetros a las afueras de Jesús María, y que se levanta imponente sobre el lecho del río.

PUEBLO DE TONOS OCRES

Quien ha visitado la comunidad de Jesús María sabe que está situado en la Sierra del Nayar. Nosotros que por el trabajo periodístico hemos tenido que viajar en numerosas ocasiones para cubrir fundamentalmente giras de mandatarios estatales y una que otra gira presidencial, sabemos que es un pueblo en tonos ocres. La tierra es de un color café muy agradable; las casas son de adobe de esta misma tonalidad. Aquí, como en otras poblaciones y rancherías serranas habitan los coras que hacen en Semana Santa la representación de la Pasión de Cristo. Los “fariseos” son las escuadras romanas, que están dominando a la “Judea”. Por eso la Judea tiene su propio gobierno en estos días.

Todas las influencias y creencias han sido absorbidas por los coras; reinterpretan todos estos trasfondos históricos sin perder los propios. Hacen una yuxtaposición de símbolos: el mal es al mismo tiempo diablo “tiyaro”, serpiente negra del río (sumakiva), “Judea” y “fariseos” que matan a Cristo, y la alimaña que cada uno de ellos, pintado de negro, representará.

Conservan sus antiguas tradiciones, su religión, con su rico mundo mitológico prehispánico; después reciben la evangelización y también asimilan lo que quieren de lo actual.¿Cómo y cuando se realiza esta curiosa mezcla? No lo sabemos; pero lo maravilloso es que es una autodeterminación libre, y que no dejan nunca de ser lo que realmente son: coras.


LA INDUMENTARIA

Los disfraces de quienes participan en la celebración representan personajes diferentes: hay dos centuriones, uno vestido de negro y otro de blanco, con sus caballos de igual color, que actúan según el rito.

Su traje es sobrio, parecido al del picador de la fiesta de toros: llevan sombrero y una lanza grande, de carrizo. El caballo está cubierto con una manta adornada y bordada. En cierto momento, como cuando cae la sangre de Cristo, se cubren la cara con un paliacate.


LOS “BORRADOS”

La “Judea” está integrada por los hombres jóvenes y maduros del pueblo, que se “borran” (creemos que así le llaman a esa transformación temporal de su personalidad). Llevan máscaras extrañas y bellísimas.

Mandan la “Judea” cuatro capitanes, que no llevan máscaras sino anteojos, porque “así ven, sin que los vean” y un quepis blanco, al que adorna una pluma grande.

Sus músicos llevan un sombrero, que en la copa ostenta una gran flor, como crisantemo, de papel de china blanco. Sus instrumentos musicales son las flautas de carrizo y el tambor.

La música es de ritmo muy marcado; el sonido de la flauta fluye en semitonos, y la melodía, según los sones, es lánguida o sensual, pero siempre enajenante, sugestiva.

Los jóvenes empiezan a “borrarse” desde la adolescencia; tienen que hacerlo durante cinco años, como obligación; pero hay muchos que lo hacen 20 o 25 años, cuando no tienen otra comisión o suben de rango.Los viejos aceptan otros cargos; todos han de cumplir una misión con gran reverencia y disciplina.


“TOPILES” Y “TATUANES”

Y TAMBIÉN “MAYORDOMOS”

Los “topiles” desempeñan comisiones en la Iglesia; los “tatuanes” son los que visten y desvisten a los santos, y los “mayordomos”, son los encargados de quemar copal en el templo. Este cargo es el único que puede ser desempeñado también por mujeres. Las demás son, o espectadoras, o elegidas para preparar las comidas.

Entre la “Judea”, el puesto más alto corresponde a uno de los cuatro capitanes. El gobierno Cora entrega a su poder a la “Judea” al dejar sus ocho bastones de mando en la Iglesia, en el Santo Entierro; los bastones llevan cintas de colores como símbolo de rango o condecoraciones.


MIERCOLES SANTO

Irrumpe por las calles, con gran algarabía, la “Judea”. Sus gorros y máscaras blancas brillan a los rayos del sol; constituyen el único movimiento entre toda esa quietud ocre. Pasan velozmente.¡Suenan la flauta y el tambor! Aparece la “Judea” a toda carrera y rodea una casa.

Apoyan sus sables de madera en el suelo y cantan en cora, bailando al compás de la música. Los capitanes se paran frente a la puerta y piden tabaco al dueño de la casa.Desde ese momento empiezan a hablar en forma ininteligible; esto se intensifica, tanto en sus ritos, como en las conversaciones entre ellos. Siempre hay algunos “bufones” que participan en las danzas; hacen reír tanto por su mímica, como por sus complicados diálogos sin sentido.

Con excepción de los capitanes y músicos, todos llevan máscaras blancas. Representan animales, toros o venados, con cuernos, orejas y mechones; zorros con la boca abierta, la lengua afuera y dientes plateados; hay águilas y guacamayas; otros parecen cerdos y burros; las hay cubiertas, como bloques de piedra. Las máscaras de calaveras humanas muestran también detalles de animales.

La fantasía no tiene límites; tampoco la diversidad de formas; en algunas es la belleza abstracta de las cabezas de animales; en otras, la interpretación de la monstruosidad o la fiereza. Las máscaras de aves expresan pícara alegría. Los “judeos” hacen cada uno su máscara. No existe un día o momento especial para hacerla; puede ser desde el Domingo de Ramos; dicen ellos que cuando tienen el “gusto”. La moldean en barro y luego la forran de cartón. Cada año debe ser distinta, pues el molde se rompe. Lo que se expresa en ella también es el “gusto”, para que en esa interpretación se pueda “borrar”. ¿Qué expresan? ¿Serán sus tendencias? ¿Sus anhelos frustrados?

Quizá el deseo de identificarse con la cualidad preponderante de un animal: la astucia del zorro, la belleza y agilidad del venado, la agresividad de la fiera. La mayoría son combinaciones de formas representativas que incluyen también a sus “tótems” de barrio o de familia, o a sus dioses.Lo cierto es que en la máscara el cora plasma algo muy importante de su subconsciente; se expresa como catarsis por estos medios de expresión plástica, de danza, de ritual que envuelve todo su potencial místico-erótico; así participa en su comunidad y cumple sus propias tradiciones y creencias.


INGESTIÓN DEL PEYOTE

Desea ser parte de algo común, y sostiene su propia individualidad, no la aparente diaria, sino la afloración de su profundo y verdadero yo, mediante la ingestión del peyote, llega a una entrega total.

El peyote es traído a vender por las familias huicholes que visten lujosamente; su jefe, en esta ocasión, es un hombre de edad avanzada y pelo largo, cano, amarrado por detrás. Después de recorrer las calles ejecutando la danza de la “Pedida de Tabaco”, llegan frente a la casa del Centurión. Los capitanes, seguidos por toda la “Judea”, vacían el tabaco de sus morrales frente a las autoridades y el gobernador, quienes, vestidos de blanco, permanecen en pie bajo la enramada del pórtico de la casa. Fuman pipa (que está hecha de barro) y con gran dignidad y displicencia reciben regalos. La música empieza a tocar y, formados en círculo, bailan el son de “Tengo Comezón en el Trasero”, que es muy alegre, con acompasados pasos; se vuelven de un lado al otro, alzando a cada vuelta el pie hacia atrás como para rascarse.Son muy agiles para danzar; marca el ritmo el sonido de un caparazón de tortuga que traen amarrado en la cintura, y el cual rellenan de piedras. Es el símbolo de la virilidad.CONTINUARÁ MAÑANA.