Periodico Express de Nayarit
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¡Me siento genial!

Francisco Javier Nieves Aguilar

2013 / 10 / 10

“Estoy feliz, acabo de regresar del Dr. y me dijo que me olvidara de donadores; me bajaron todos los niveles.  Está funcionando el tratamiento. ¡Me siento genial!”.

Así, con estas palabras textuales, una cibernauta tepicense da a conocer públicamente su alegría por las buenas noticias que le externó su nefrólogo luego de observar los resultados que arrojaron sus últimos exámenes clínicos.

Hasta donde sabemos, la citada mujer es trasplantada. Hace alrededor de cuatro años se le implantó un riñón donado por su esposo; pero no hace mucho se realizó exámenes clínicos cuyos resultados no fueron muy alentadores toda vez que sus niveles de creatinina, urea, colesterol, triglicéridos y otros, salieron elevados, poniéndola en alerta; e incluso llegó a temer por un posible rechazo, lo cual a su vez la hizo pensar en otro trasplante.

A partir de entonces asumió un régimen alimenticio muy estricto y le modificaron las dosis en sus medicamentos; pero también decidió someterse a otros tratamientos por medio de la medicina alternativa…

El asunto es que, al practicarse nuevos exámenes, sus niveles sorpresivamente disminuyeron sustancialmente; y eso es precisamente lo que le produjo esta alegría que quiso compartir con sus amigos de las redes sociales.

La mujer, efectivamente, mejoró en sus exámenes clínicos; y yo, al leer sus comentarios también me invadió la alegría; pero ya en la noche, luego de distraerme con las puntadas del “Yordy”, me puse a reflexionar:

Todos debemos practicarnos de manera periódico exámenes clínicos, pero también es necesario que nos hagamos exámenes de conciencia, el cual considero es una reflexión del alma sobre sí misma para eliminar los defectos, con el objetivo de enmendarse y corregirse.

Para hacerse este examen, el alma necesita vencer las distracciones que manan del pensamiento y de las preocupaciones y ver si hemos sido fieles con los propósitos que nos hemos propuesto anteriormente; por ejemplo, si hemos logrado recogernos en la meditación y si hemos logrado ulteriormente desprender nuestro corazón de las cosas del mundo.

El examen de conciencia puede ofrecernos más allá de la visión de las culpas cometidas. También el modo para combatir aquel defecto particular; por ejemplo, la costumbre a la habladuría, la mentira, la desanudada curiosidad, las envidias, etc. Si no nos esforzamos por vencer las imperfecciones y las debilidades, siempre estaremos allí para lamentarnos de las usuales cosas, siempre seremos de los tibios que no pueden entender las cosas importantes para vencer.