Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN : Reventar el hilo por lo más delgado

Sergio Mejía Cano

2013 / 10 / 10

Cuando algún personaje de la política o del medio del espectáculo es nombrado en algún medio en forma crítica, y por esto se siente agredido, por lo regular la emprende en contra del mensajero y no de quien es el verdadero señalador de sus traspiés. Así ha pasado casi siempre, porque muy pocos se atreven a reclamarle al que generó la nota que en ocasiones es devastadora, pero como estamos en México, el argüende  mediático pasa y después como si nada se hubiese dicho y todos los personajes involucrados siguen tan campantes.

Recientemente se armó el escándalo que provocó la “señorita” Laura, una peruana que quizá sedienta de más fama, tomó como costal de golpes a una periodista mexicana seria y muy profesional, Carmen Aristegui, quien a lo largo de su carrera ha demostrado su entrega al trabajo de la información y comunicación sin afán de ningún protagonismo; caso contrario de la peruana, quien a base de ofender y denigrar a las personas –siempre y cuando sean reales y no actores fingiendo ser víctimas de la vida cotidiana-  que tienen la desdicha de aparecer en sus programas, sobajándolas de tal manera aprovechando el morbo de los televidentes que se atreven a perder el tiempo viendo su programa que se transmite a través del canal de las estrellas. La conductora Laura Bozo se sintió ofendida porque Carmen Aristegui informó a través de su noticiero radiofónico que la sudamericana había aprovechado la tragedia que sumió en agua a gran parte del país, principalmente en el estado de Guerrero, para dárselas de ser una humanista que ayuda a la gente en desgracia, utilizando un helicóptero proporcionado por el estado de México y vistiendo engañosa e ilegalmente un uniforme de rescatista; lo principal de la nota que dio Aristegui fue que lo que había hecho Laura Bozo había sido un montaje más a los que últimamente le ha apostado la cadena televisiva para la cual trabaja.

Lo curioso del caso es que la periodista Carmen Aristegui lo único que hizo fue dar a conocer un reportaje de unos reporteros de la revista de alcance nacional, Proceso, pero lo cuadrado de la mente tanto de la señorita Laura, así como de quienes podrían estar detrás de ella asesorándola en este ruido mediático, no les dio la capacidad para entender o si lo entendieron les valió queso, que no era a Aristegui a quien tenían que reclamar la información dada, sino a los reporteros de la revista en donde había aparecido la nota de la burla que había hecho la Bozo del dolor de los damnificados que perdieron muchos familiares y todas sus pertenencias. ¿Por qué no dirigió su reclamo doña Laura a los reporteros de Proceso que habían documentado sus desfiguros o a la revista en sí, en vez de a la comunicadora? Tal vez porque el miedo no anda en burro, ya que Proceso le puede comprobar inmediatamente que el reportaje está bien documentado y con bases sólidas, no así doña Carmen Aristegui a la que posiblemente no le conste lo que los reporteros de esa revista escribieron, ya que lo único que hizo Carmen fue retransmitir lo que documentaron dichos reporteros, los que es poco probable que hayan tenido algún afán difamatorio.

Aquí en Tepic se dio un caso similar cuando la señora periodista Arcelia García Ortega (distinguida integrante de la UCAN), escribió en el periódico Realidades de Nayarit,los cuestionamientos y graves señalamientos que hacía la entonces senadora por el PAN, señora Ivideliza Reyes, al también entonces diputado local Omar Reynozo Gallegos, cuando fungió como titular de la Secretaría de Salud de Nayarit (SSN), sobre varias anomalías respecto al presupuesto manejado por el señor Reynozo, de quien se dice es michoacano. Éste señor, tal vez disgustado por la aparición de la nota periodística enfocó sus baterías de ataque sobre la comunicadora, la informante, la que nada más había escrito sobre lo dicho por la señora senadora Reyes Hernández, posiblemente aplicando inconscientemente aquello de que “el hilo se revienta por lo más delgado”, así que hasta se dice que quiso o demandó a la periodista por haber publicado lo que la mayoría de la ciudadanía ya sabía debido a las protestas públicas que hacían frecuentemente tanto médicos, enfermeras y personal de las diferentes áreas de la SSN. Sin embargo, ya pasado el tiempo aparentemente las acusaciones pasaron al olvido.