Periodico Express de Nayarit
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Víctor Hugo Rascón Banda, dramaturgo de la realidad social y los sueños

-Este miércoles 31 de julio se cumplen cinco años del fallecimiento del escritor miembro de la Academia Mexicana de la Lengua
-Sus más de 55 obras, entre adaptaciones, guiones y puestas en escena, retratan la desintegración del mundo y los ecos crueles de la realidad mexicana
-Hablan en entrevista las actrices que han dado voz a los personajes femeninos del autor, piedras angulares de su dramaturgia

2013 / 07 / 31

Cd. de México//Redacción

Cada una de las historias retratadas en las obras de Víctor Hugo Rascón Banda invitan a realizar un viaje, reconstruyen la realidad desde ambientes cotidianos y personajes llenos de sueños, pasiones y deseos que muestran que la vida, a pesar de sus desencuentros y adversidades, es sorprendente.

Cinco actrices y amigas entrañables del dramaturgo: Adriana Roel, Angelina Peláez, Julieta Egurrola, Luisa Huertas y María Rojo hablan –en información proporcionada por Conaculta– de cómo han interpretado y vivido los personajes creados por Víctor Hugo Rascón Banda a los que ellas, con sus destacadas actuaciones, les han dado vida.

Víctor Hugo Rascón Banda (Uruáchic, Chihuahua 6 de agosto de 1948-Ciudad de México 31 de julio de 2008) fue un dramaturgo, narrador, académico, guionista y crítico teatral que inició su carrera a mediados de los años sesenta como autor de obras didácticas.

En su estado natal ingresó a la Escuela Normal Superior José Medrano y más tarde obtuvo el doctorado en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sin embargo, aunque ejerció como abogado, su principal interés fueron las letras y, específicamente, el teatro.

Esto lo llevó a inscribirse en el Centro de Arte Dramático, donde el dramaturgo y director Héctor Azar lo introdujo en los secretos de la dirección escénica. También fue alumno de Hugo Argüelles, a cuyos célebres talleres asistió. Vicente Leñero lo familiarizó con las técnicas del relato teatral.

Su producción dramática incluye casi todos los géneros, destacando el monólogo, el drama, la comedia y la farsa, los cuales, de acuerdo con  diversos especialistas, se pueden leer como auténtica literatura dramática y como acciones teatrales que permiten al espectador crear su propia puesta en escena, una que está llena de pasiones, reflexiones, encuentros, desencuentros  y adversidades.

En diversas ocasiones los estrenos de sus obras provocaron apasionadas polémicas porque en ellas Víctor Hugo Rascón Banda reflejó dos cosas que siempre le interesaron: las fracturas sociales en el mundo y los ecos crueles de la realidad mexicana.

Por ese motivo, todas sus obras parten de hechos y personajes reales a los que él les dio un toque personal, exclusivo, para mostrar los diversos matices de la vida, matices que en sus trabajos van más allá de lo simple, lo común, lo aparente.

En su teatro el dramaturgo establece una correlación entre lo social, lo político y el conflicto existencial de los personajes para ocuparse de su conducta que trasgrede lo social y la moral establecida, de ahí que en sus puestas en escena es difícil encontrar los límites entre lo real e irreal,  justicia e injusticia, bueno y malo, correcto e incorrecto, lógico o absurdo.

También habla de la muerte y la violencia, universos para él siempre vigentes en la sociedad mexicana. Estos dos elementos se observan en todas sus obras como el detonador de la acción, la culminación de ésta o su razón de ser.

De lo poético a lo realista y testimonial

Algunas de sus obras se ubican en la Ciudad de Chihuahua y plantean la corrupción política, como en El baile de los montañeses, en la que aborda la rebelión de un pueblo ante los abusos de poder del cacique y del Ejército.

También destaca la obra Desazón (que originalmente se llama Sazón de mujer) en la que tres mujeres de Chihuahua narran sus vidas y tragedias mientras cocinan. Esta puesta en escena es protagonizada por las actrices de la Compañía Nacional de Teatro: Angelina Peláez, Julieta Egurrola y Luisa Huertas.

Ellas narran la vida de tres sobrevivientes de la soledad, la marginación, el arrojo y la convicción: María Müller, menonita, Consuelo Armenta, de la sierra de Chihuahua y Amanda Campos, una mujer vestida con ropa tarahumara, quienes comparten lo que ha sido su vida en una tierra donde las fronteras de la religión, el idioma, el narcotráfico y la guerrilla, se levantan como muros de granito, mientras ellas encuentran la manera de seguir adelante.

Para Julieta Egurrola, quien da vida a María Müller, la menonita, se trata de una obra en donde Víctor Hugo Rascón Banda habla del país en el que vivió, nació, le preocupó y dolió. Una puesta en escena que él diseñó tomando aspectos de la vida real para mostrar las entrañas de México, en especial las de Chihuahua, desde lo político, lo social, económico y cultural.

“Es una obra en donde él hace un mapeo, te da un panorama del México que conoce y quiere que todo el mundo conozca. Es una puesta en escena que a pesar de ser del 2002 habla de lo que ahora es el pan nuestro de cada día: la falta de dinero y trabajo que motiva a unirse al narcotráfico o emigrar.

“Por eso vemos a una maestra rural que tiene un esposo que se mete con el narco y esto provoca que su familia sea trastocada por el narcotráfico y peor, se lo lleven preso. Luego está el caso de la menonita que se sitúa en la crisis financiera de 1994, pierde a su familia y su casa por una deuda que tiene con el banco.

“Esto es consecuencia de que no tienen trabajo ni dinero y la pasan muy mal, por lo que el marido y el hijo deciden irse a Estados Unidos ya que no encuentran trabajo en México, algo que resulta trágico porque ella no vuelve a saber nada de ellos. Y finalmente muestra a una guerrillera de la liga 23 de septiembre que se va a la sierra huyendo de la policía que mató a todos sus compañeros”.

Sobre como dio vida a María Müller, Julieta Egurrola comenta que implicó muchas cosas: desde investigar en documentos todo acerca de la vida de esta comunidad, hasta realizar un viaje a Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, para conocer a un grupo menonita que le permitiera acercarse a ellos, ver su estilo de vida, aprender su habla y costumbres.

“Víctor Hugo organizó todo un viaje para hacer un estudio de campo, por lo que fuimos varios días a Chihuahua, Ciudad Cuauhtémoc, y a la Barranca del Cobre, que son los lugares de donde salen dos de los personajes a los que damos vida Luisa Huertas (Amanda Campos) y yo.

“Sólo así pude llegar a construir a este personaje que representó muchos retos ya que era algo totalmente distinto a lo que había hecho antes. El mayor fue el relacionado a lo físico aunque afortunadamente por cómo soy podía representarlo”.

Las obras de Víctor Hugo Rascón Banda, también tienen como tema central la zona fronteriza; en ellas, el dramaturgo señala dos cosas: los problemas sociales y políticos que viven sus habitantes, principalmente la migración, algo que se observa en Los ilegales y el problema de los cinturones de miseria en torno a la frontera y el narcotráfico, elementos visibles en sus obras Guerrero negro o Contrabando.

En Contrabando el público asiste a una matanza colectiva en donde una mujer que atestigua los hechos es tomada por narcotraficante, encarcelada y vejada ante la opinión pública: de esa forma, las fuerzas “del orden” ocultan su incapacidad para enfrentar a los verdaderos capos y hacen creer que su actuación es de lo más puntual y meritoria.

En esta obra los asistentes presencian secuestros, como el del presidente municipal que desaparece sin dejar rastro y crímenes provocados por el narcotráfico, que a veces son bien enmascarados por supuestas infidelidades amorosas.

Para Angelina Peláez, quien encarnó a Damiana Carabeo, estrella de Contrabando, se trata de una obra a través de la cual Víctor Hugo Rascón Banda se levanta de forma fuerte y contundente en contra de las injusticias e irregularidades que suceden día tras día en México. Pero también un trabajo que muestra cómo el dramaturgo fue un luchador, un guerrillero que siempre utilizó su pluma para señalar la corrupción.

“Se trata de una puesta en escena –refiere Angelina Peláez– que está basada en hechos reales que ocurrieron en Chihuahua y Víctor presenció. Es una pieza clásica y vigente  que nunca va a perecer porque retrata cosas que acontecen continuamente: la injusticia que sucede en todo México y que va a seguir ocurriendo mientras no hagamos algo.

“Es una obra que narra como Damiana es una mujer inocente que estuvo en la cárcel por un incidente ya que a su cuñada la balacean y ella alcanza a esconderse debajo de una camioneta. Entonces llega la policía y se la lleva. Es victimizada dentro de la cárcel, pasa por momentos terribles y traumáticos, y sale con el convencimiento de que el presidente municipal tiene que ver con este asunto por lo que balacea su oficina”.

Sobre cómo dio vida a su personaje, Angelina Peláez detalló que implicó memorizar muy bien su libreto y recordar siempre momentos tristes que le permitieran sentir de forma personal lo que Damiana sufrió y padeció en la cárcel o mientras era balaceada.

“El reto fue traer al presente recuerdos trágicos y hacer durante toda la función míos esos momentos traumáticos ya que es una historia muy larga que ella sola vive, comenta, describe. También representó un gran reto actoral porque es un personaje con un doble papel: una mujer que aparentemente es débil pero que en realidad es fuerte, este es un elemento central de las mujeres protagonistas de las obras de Víctor Hugo Rascón Banda, quien conoce perfectamente el alma femenina.

“Es un personaje que me dejó una gran lección: ver que en México hay mujeres que sacamos adelante a la familia y somos quienes tenemos una energía y fuerza impresionante para soportar muchas cosas, ya que nuestra parte ‘débil’ en realidad es fuerte, por eso somos capaces de sufrir y al mismo tiempo hasta estar criando hijos”.

Víctor Hugo Rascón Banda, igualmente desarrolló obras en las que destaca aspectos de la vida de algunas personalidades públicas como es el caso de la poeta Concha Urquiza en Alucinada; de la fotógrafa italiana Tina Modotti en Retrato en sepia o Tina Modotti o de la Malinche en La Malinche.

Igualmente de asesinos seriales, entre éstos Gregorio “Goyo” Cárdenas en El criminal de Tacuba y de Elvira Luz Cruz en la pieza La fiera del Ajusco. E incluso del ciudadano común que de pronto se vuelve importante y objeto de la nota roja, como en Homicidio calificado, obra en la cual plantea el caso de un niño chicano que fue asesinado por un policía de “la migra”.

Una de las obras en la que también se puede ver este aspecto del ciudadano común que de pronto se vuelve importante y es objeto de nota es La mujer que cayó del cielo, obra basada en un hecho real.

La puesta en escena narra la historia de Rita, una mujer tarahumara que estuvo recluida en un hospital psiquiátrico de Kansas City, Estados Unidos, cerca de 12 años, sólo porque su idioma y sus actitudes eran desconocidas. Muestra cómo durante ese tiempo Rita sufrió una destrucción progresiva en nombre de la asistencia social, pues los médicos la saturaron de medicamentos al no entender su lengua, pues pensaban que estaba loca.

La actriz Luisa Huertas, desde el estreno de la obra en agosto de 1999, ha sido la encargada de darle vida a Rita, personaje que ha marcado la vida de la actriz de forma profunda, “por lo que implicó construir este personaje que posee una cultura y cosmogonía absolutamente diferente a la nuestra que está toda occidentalizada y porque se trata de una etnia de nuestro país que sin embargo no  conocemos.

“Pero también porque muestra cómo Rascón Banda pone un especial énfasis en los personajes femeninos –cuenta Luis Huertas– ya que él conocía muy bien el alma femenina y sus complicaciones. Además de que la sabía escudriñar pero de una manera muy respetuosa y al mismo tiempo profunda, por eso sus personajes son entrañables, dolorosos o luminosos”.

Sobre cómo dio vida a Rita, Luisa Huertas comentó que tuvo que ir a la Sierra Tarahumara y presenciar ahí la celebración de la Semana Santa. Además de leer, escuchar música y aprender a hablar como los tarahumaras o rarámuris.

“¿Qué implican los personajes de Víctor Hugo para una actriz?.. grandes retos actorales e ideológicos, ya sea que comulgues con las posiciones del autor, que en mi caso si sucedió desde el principio, porque sus obras te exigen asumir una posición ante la vida y esto siempre enriquece mucho el trabajo artístico del actor.

“Su obra en general para el teatro mexicano representa una mirada crítica a México de finales del siglo XX e inicios del XXI. La importancia del teatro de Rascón Banda radica en una gran sensibilidad para recoger lo que social, política y económicamente está pasando en nuestro país, pero con creatividad y capacidad mágica.

“Su riqueza reside en que toma de pronto a un personaje particular que quizá puede resultar insignificante para la sociedad y a partir de él, de lo que le pasa y siente, Rascón Banda vuelve su obra universal, porque analiza desde esta perspectiva lo que le puede pasar al ser humano de cualquier parte del mundo en determinadas circunstancias”.

Las obras de Víctor Hugo Rascón Banda también se ocupan de la violencia urbana, la ambición, la competencia, el burocratismo y las pasiones que conllevan conductas antisociales aparejadas al engaño, la miseria, la soledad o el desamor, entre éstas destacan; Días de feria y El caso Santos.

Con esta temática, también sobresale una adaptación que realizó Víctor Hugo Rascón Banda a la obra del escritor y dramaturgo Luis G. Basurto Cada quien su vida. Un montaje que habla de las pasiones y el desamor, el cual transcurre un 31 de diciembre en un cabaret de pueblo, en donde prostitutas esperan la llegada de clientes, entre los que se encuentran un diputado y un profesor que desean compartir sus experiencias y problemas.

Cada quien su vida refleja la vida de las prostitutas de la década de los cincuenta y muestra estereotipos de la época en la que predominan temas como el pecado, el castigo y la redención. Desde que se exhibió representó un parteaguas en el teatro porque por primera vez en una obra se abordaba el ambiente de cabaret, se incluía música en vivo y los personajes además de actuar bailaban.

Para Adriana Roel, quien en la obra dio vida a La siempre viva, se trata de una obra en donde todos los personajes dejan un aprendizaje, una enseñanza. Una puesta en escena que refleja el estilo de escritura de Víctor Hugo Rascón Banda: una obra bien escrita, que toca temas importantes de México de forma profunda y que refleja, al mismo tiempo, diferentes niveles de educación y todas las capas sociales de México.

“Es una obra que se montó en el Salón México y fue un éxito rotundo porque el mismo ambiente del espacio permitía que pareciera un cabaret. Incluso los asistentes participaban en las escenas ya que sacábamos a las mujeres y hombres a bailar. Además de que mostraba que México no es uno solo, sino muchos”.

Sobre cómo dio vida a La siempre viva la actriz comentó que implicó investigar y aprender del mundo de las prostitutas, “porque tenía que ser una prostituta peinada, vestida y maquilla de pies a cabeza. Además tenía que expresar todas sus actitudes de forma creíble porque era una prostituta mayor, tremenda, pero muy buena persona.  Por eso es una obra que me divirtió enormemente.

“Me gustó muchísimo porque de pronto me daba cuenta que una respuesta del personaje la hacía igual en mi vida real; que de repente uno se deprime como algún personaje de la obra por una tontería o que lucha de la misma forma que el personaje”.

En los montajes de Víctor Hugo Rascón Banda igualmente encontramos obras en las que crea un microcosmos para abordar la corrupción a partir de mundos diversos: del de las luchas como en Máscara contra cabellera, del de los galleros como en ¡Cierren las puertas...! o desde la política como en Playa azul.

Los triángulos amorosos también están presentes en varias de sus obras, generalmente conectados a la violencia, el abuso y el engaño, como en Manos arriba. En Sabor de engaño, escapa del realismo para jugar con el recurso del desdoblamiento de personalidades a fin de cuestionar no sólo a la pareja sino al ámbito teatral.

Manos arriba habla de la gente deshonesta, que se la pasa defraudando a los demás y traicionando su confianza. El montaje presenta situaciones que se desarrollan dentro de un matrimonio disfuncional donde la hipocresía, violencia y traiciones están a la orden del día.

Se verá a María que sufre por el machismo de su esposo; a Salvador, que es empleado de gobierno; a Ana Ofelia, una vecina parlanchina dedicada a las ventas, y a Marcos, un estudiante de economía, que renta una habitación en la casa del matrimonio y que siempre se sale con la suya, ya que nadie se le niega a sus intenciones, sean buenas o malas.

Para María Rojo, quien interpretó durante dos años a María, se trata de una obra entrañable, de una comedia que hace reír mucho, y que además refleja dos elementos que siempre se identifican en la obra de Víctor Hugo Rascón Banda: la vida cotidiana y el cómo habla la gente del norte, en particular la mujer.

Sobre cómo dio vida a este personaje, la actriz dijo que no representó ningún tipo de preparación en especial porque de principio a fin es un personaje muy creativo y para lucirse, a tal grado que cualquier actriz se sentiría feliz de interpretarlo.

“Me gusta el personaje porque refleja cómo Víctor Hugo es de los últimos dramaturgos mexicanos que representa el norte, tiene una forma de hablar poética y que maneja un lenguaje maravilloso, muy editado, parecido a Juan Rulfo, claro, con toda proporción guardada. Por eso es una obra muy interesante y que seguirá perdurando como un retrato de la época (1985).

“También hice ¡Cierren las puertas...! una obra en la cual le di vida a ‘La dama’. La estrenamos en Monterrey y para que yo estuviera contenta Víctor me puso al final un monólogo que es como de tragedia griega y que termina diciendo justamente ¡cierren las puertas! de forma poética y por eso al hacerla yo lo gozaba cantidad de veces”.

Víctor Hugo Rascón Banda también tiene obras de carácter autobiográfico como los relatos Volver a Santa Rosa y el ensayo De cuerpo entero. En ambos textos narra pasajes de su infancia en su lugar natal Uruáchic, su paso por Chihuahua y algunos sucesos que le impactaron en aquel entonces, con los cuales nos acerca a su mundo: el de Sierra Tarahumara y sus costumbres.

También se encuentra su tetralogía Las armas blancas El abrecartas, La navaja y La daga, obras en un acto en las que una daga, un machete, un cuchillo y una navaja son el detonador de las pasiones humanas, debido a los conflictos económicos y sociales de los integrantes de la familia, en el trabajo o en la pareja.

De igual forma escribió los guiones de las películas Días difíciles, Morir en el golfo (basado en la novela de Héctor Aguilar Camín), Jóvenes delincuentes, Alucinada, Tiempos de odio (sobre la muerte del clérigo Miguel Agustín Pro), El secreto de la Diana cazadora, Yanga, Contrabando, El caso Santos y Rosa de California, así como de la telenovela Días de feria.

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y montadas en la Ciudad de México, el interior del país y en el extranjero, destacando Costa Rica, Cuba, Puerto Rico y los Estados Unidos. Algunas de ellas han obtenido diversos reconocimientos: La maestra Teresa, estrenada en Zacatecas en 1979 obtuvo el Premio Nacional de Teatro Ramón López Velarde; Salón Plaza ganó el Premio de Teatro López Velarde en 1981.

La casa del español estrenada como Voces en el umbral mereció los Premios Juan Ruiz de Alarcón y Rodolfo Usigli en 1992; El baile de los montañeses se llevó el Premio Ramón López Velarde y el primer lugar en el X Festival Cervantino y Manos arriba obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 1986.

El próximo martes 6 de agosto, aniversario 65 del natalicio del dramaturgo, a las 19:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, se realizará la mesa redonda Víctor Hugo Rascón Banda, narrador.

En este evento, se expondrá cómo el dramaturgo además del teatro, también incursionó en la narrativa con el libro Volver a Santa Rosa, un texto por momentos inclasificable entre novela y cuento y con la novela Contrabando, publicada de forma póstuma.

En la mesa participarán sus colegas y amigos: Hugo Hiriart, Vicente Leñero y Felipe Garrido, quienes harán un recorrido por su faceta como narrador. Mientras que Alberto Estrella y Luisa Huertas harán una breve lectura de su obra.

Y en el mes de septiembre, Angelina Peláez, Julieta Egurrola y Luisa Huertas darán cuatro funciones especiales de la obra Desazón.

Las funciones se realizarán el jueves 19 y el viernes 20 de septiembre a las 20:00 horas, el sábado 21 a las 19:00 horas y el domingo 22 a las 18:00 horas. El lugar que albergará estas funciones será la Sala Héctor Mendoza de la Compañía Nacional de Teatro.