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Obra poética de Jaime Labastida, profunda como el amor: Carlos Santibáñez

-Yo era un ladrón en busca de palabras fue la conversación en la que Carlos Santibáñez Andonegui y Roberto García Bonilla abordaron la impronta poética, ensayística y filosófica del autor de Las cuatro estaciones 

2013 / 07 / 31

Cd. de México//Redacción

El trabajo de Jaime Labastida como editor de la revista Plural en los ochenta del siglo XX, la reflexión filosófica sobre el sentido de la vida y su producción poética fueron los temas abordados durante la charla Yo era un ladrón en busca de palabras realizada en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia con la participación de Carlos Santibáñez Andonegui y Roberto García Bonilla, quienes destacaron las características literarias plenas de fuerza y alegría del autor.

En la charla los escritores invitados comentaron algunas de las obras literarias de Labastida, quien nació en Culiacán, Sinaloa, y que actualmente es el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua. 

En su intervención, el escritor Roberto García Bonilla abordó el periodo en el que Jaime Labastida fue director de la revista Plural, creada por Octavio Paz y que en las dos décadas anteriores fue considerada como una de las publicaciones más importantes del país.

Señaló también que Labastida realiza una ardua labor dentro de la función pública “promoviendo particularmente la cultura y la literatura. Su trabajo como investigador ha sido paralelo al creativo y muestra de ello es la labor filosófica de difusión, que es una recuperación del pensamiento universal en relación con la ciencia".

Jaime Labastida es poeta y ensayista, ha recibido los premios Jaime Sabines (1980) e Internacional de Poesía Ciudad de la Paz (1981) por Las cuatro estaciones; José Joaquín Fernández de Lizardi (1985), otorgado por el Club de Periodistas en reconocimiento a los artículos de fondo publicados en el periódico Excélsior; el Nacional de Periodismo (1992) por artículos de fondo; el Xavier Villaurrutia 1996 por Animal de silencios y La palabra enemiga.

Dentro de sus ensayos destacan Estética del peligro (1986), La palabra enemiga (1996), Humboldt: ciudadano universal (1999), Cuerpo, territorio, mito (2000) y El edificio de la razón (2007), entre otras. Mientras que en su producción poética figuran El descenso (1965), La feroz alegría (1965), A la intemperie (1970) y Obsesiones con un tema obligado (1975).

Carlos Santibáñez comentó particularmente los textos poéticos del escritor y ensayista. “Lo que veo en sus versos es que Jaime Labastida encontró el secreto de la emotividad que posee a través de las emociones provocadas por aquella muchacha llamada Valentina, a quien dedica este hermoso verso ‘me brotan letras unidas en un siglo el de tu nombre’. Quien desee conocer la auténtica alegría debe sufrir primero, pues la alegría es muy fuerte, capaz de romper con muchas de las cosas que creemos.

“El propio Jaime Labastida define esta parte de su poesía al decirnos: ‘hablo en plurales giros porque plural o universal me siento, y luego reparto mi alegría tal vez sin alma, lo cierto es que sin cuerpo, pero conmigo adentro’. Pero la alegría del autor también es terrible, por lo que seguramente será recordado como un hombre del poder público y cultural, cuyos mejores momentos se encuentran dentro de su producción poética, llena de humildad ante el enigma del ser humano.

“La alegría del autor es feroz, por eso, como el nombre de su primer poemario La feroz alegría, es tan feroz que se sostiene aunque se produzca el accidente de la muerte. Nosotros podemos morir, pero la alegría, donde quiera que estemos, seguirá estando con nosotros. Aunque sería un error considerar que los versos de Jaime Labastida son sólo ‘filosóficos’, pues existen en su producción ejemplos de textos llenos de amor, característica central de toda su obra, pues así de profundo es el alcance de su obra”, refirió Carlos Santibáñez.