Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN : Sorteos para la Asistencia Pública

Sergio Mejía Cano

2012 / 07 / 24

Al parecer seguiremos siendo el país en donde nunca pasa nada aunque pase. Recientemente se dio a conocer que el banco HSBC está o estuvo involucrado en el lavado de dinero ¿y? Todo indica que hasta ahí paró la cosa: pura información y tan, tan, a otro asunto. Solamente que el gobierno gringo obligue al de aquí a seguir haciendo ruido, pero seguramente se le dará carpetazo y a otra cosa mariposa. Igual con el conflicto del MELATE que podría no ser poca cosa; sin embargo, posiblemente de puro ruido mediático no pase, pues ya se ha informado que no pueden ser sancionados severamente los involucrados en el fraude al sorteo para la Asistencia Pública.

Ahora los directivos de la Lotería Nacional, también dizque para la Asistencia Pública, se han puesto el guarache antes de espinarse si no es que ya están más llenos de espinas que nada, porque como se dice comúnmente: “A explicación no pedida, culpa concedida”. Allá a finales de los años 80’s del siglo pasado se dio la información en algunos medios de comunicación que la Lotería Nacional había dejado de dar premios gordos debido a que su sistema de sorteos estaba siendo aprovechado por el crimen organizado para lavar dinero (qué nuevas) por medio de la compra de enteros al por mayor, así que por menos premios que tuvieran las “sabanas” algo les podría dejar de ganancia. Y esto podría ser cierto ya que hoy en día entre conocidos, amigos y demás personas que son aficionados comunes a comprar ya sea su cachito o entero de lotería ya no se sacan nada de premio significativo, a no ser puro reintegros, pero hasta ahí nada más. Aunque también se dice que quien se saca un buen premio en la Lotería Nacional o cualquiera otro sorteo de los llamados para la Asistencia Pública, no lo dicen ni lo pregonan por temor a ser víctimas de algún secuestro para que entreguen el monto de lo ganado; sin embargo, es más probable que ya no se den buenos premios para evitar, precisamente, que se pueda lavar dinero por medio de dichos sorteos.

Uno de los asiduos concurrentes a la Plaza Principal comentó que desde que leyó que ya no habría premios gordos dejó de comprar su cachito, cuyo número era el mismo que jugaba desde hacía ya muchos años. Recordaba que iba a la estación del ferrocarril a esperar la llegada de los trenes de pasajeros procedentes de Guadalajara, para comprar billetes de lotería a los que vendían refrescos arriba del tren, pues traían enteros del Distrito Federal y que se tenía la creencia de que por ser de allá la numeración era más probable sacarse un premio más o menos significativo, pero que al dejar de circular dichos trenes por este lado del país ya nada más adquiría sus cachitos con Andrés, a un lado del Palacio Municipal, y nada de nada, ni reintegros a veces, por lo que mejor dejó de seguir pagando el impuesto de los tontos (sic), así lo comentó.

Y cuando se le inquirió a este señor sobre el MELATE, dijo que menos, que esta noticia reciente en realidad no era nueva ya que entre sus conocidos habían comentado sobre lo sospechoso de que cuando la bolsa rebasaba muchos millones de pesos, solamente había un ganador y no varios para repartirse como suele suceder con los premios menores que se reparte entre varios concursantes. Y que desde que había leído en una revista de circulación nacional que unos árbitros del fútbol habían sido descubiertos por estar coludidos para favorecer los resultados y poder ganar en los pronósticos deportivos, también había perdido la fe en los sorteos para la asistencia pública, que de acuerdo a su punto de vista, dichos sorteos no eran de fiar para nada, que tampoco él tenía confianza en dichas instituciones de o para la asistencia pública. Que todo el dinero acumulado tanto en la Lotería Nacional, así como en los demás juegos y sorteos había pasado a ser parte de la caja chica del gobierno federal, para echar mano de esos dineros para lo que se ocupara sin dejar huella. Así de fácil, concluyó el asiduo concurrente a la plaza principal para disfrutar de su atractivo visual que ofrece a diario.

Y sí, si este problema del MELATE y el banco HSBC salió a la luz pública debió ser porque ya no hubo modo de pararlo, que de una forma u otra se daría a conocer; sin embargo, podría ser la punta de un témpano enorme de corrupción del que se seguirá haciendo ruido o tal vez se acalle una vez más, apostando otra vez las autoridades al olvido colectivo tan frecuente en nuestros días y siga la tónica de ser un país en donde nunca pasa nada.w