Periodico Express de Nayarit
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Con Precaución : Osama y El Chapo

Sergio Mejía Cano

2012 / 03 / 14

El Chapo por aquí, el Chapo por acá, por acullá. Ahora resulta que “estuvo a punto de ser detenido” en Los Cabos, Baja California, según varios medios informativos a nivel nacional y local que dieron la noticia, pero lo más relevante de la nota es que supuestamente estuvo ahí casi al  mismo tiempo que la Secretaria de Estado de los USA, doña Hilary Clinton.

Existe cierta similitud entre Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo y Osama Ben Laden, a quien se le achacaron todos los males sufridos por los estadounidenses desde el auto atentado a las torres gemelas, sin que jamás se hubiera presentado una imagen verídica del supuesto terrorista árabe; puros videos y fotografías antiguas, pero nada reciente en todo el tiempo que transcurrió hasta su aparente captura y asesinato que, tampoco fue muy creíble que digamos al no presentar al menos un cuerpo inerte ni revelar el lugar de su sepultura dizque por no crear un lugar de peregrinación y quién sabe cuántas mentiras más. Es probable que Osama ya tuviera bastante tiempo sin estar entre los simples mortales.

El gobierno gringo necesitaba un parámetro, una imagen simbólica y emblemática para echarle la culpa de todas sus justificaciones para abusar de su poderío militar e invadir lejanas naciones única y exclusivamente en beneficio de sus propios intereses, como siempre. ¿Y quién daba la medida para tal fin? Pues precisamente un presunto “terrorista” que había salido mal en cuestión de negocios petroleros con los Bush, así que entonces lo siguiente era desaparecerlo para que no protestara por mostrarlo como un malvado mata gente y hasta come niños vivos, al volverlo a revivir mediáticamente. Luego, cuando ya su figura estaba muy gastada y ya no era tan creíble para la opinión pública mundial que siguiera haciendo de las suyas, se decide darle fin y a buscar a otro u otros supuestos malandrines a quien o quienes echarles la culpa de los abusos del gobierno estadounidense, como los talibanes, iraquíes, norcoreanos, libios y hasta mexicanos.

Es posible y muy probable que pase igual con la figura de El Chapo: Que algún día se dé la noticia de que fue abatido al oponer resistencia a su captura y resultó muerto en el operativo; y si bien le va a la parte de la población ávida de ver su cadáver, es que les presenten un cuerpo deformado por las balas o por la explosión de una granada de fragmentación “tan usuales” entre supuestos capos y sicarios. Y si no, tal vez se diga que se aventó o cayó a un precipicio o un profundo barranco de la sierra y que resulta ser un lugar inaccesible para poder rescatar su cuerpo o que fue sepultado inmediatamente en un lugar que solamente pocos saben para que la gente no le haga un altar como a Jesús Malverde, como lo tiene al sur de la estación del ferrocarril en Culiacán, Sinaloa.

Se escuchan las más variadas versiones e hipótesis sobre el Chapo, tanto en las bancas de la Plaza Principal, en los cafés, las aceras, pasillos o encuentros ocasionales, a cual más de variadas. Hay quien dice que en realidad el Chapo no se fugó del penal de Puente Grande, en el vecino estado de Jalisco, sino que lo fugaron, que lo desaparecieron para tenerlo de pretexto y echarle la culpa de todos los males atribuibles al narcotráfico; que los gringos están muy metidos en esto y que hasta en una revista que muestra a los más ricos del mundo lo ponen como si en verdad siguiera existiendo. También se dice que está en una oscura mazmorra esperando ser ejecutado y mostrado su cadáver como muerto en batalla. Desde luego hay quien señala que al Chapo se le ha visto en muchos lugares; que había estado en el Marlín de Tepic, paseándose por calles de Culiacán o Mazatlán o cualquiera otra ciudad del país seguido de un convoy de seguridad; incluso en otros países centro y sudamericanos. Lo malo de todo esto es que las versiones son de que es visto casi al mismo tiempo, como si se teletransportara estando aquí y al minuto siguiente aparecer en otro lugar muy distante. Ya se forjó tanto la obsesión con el Chapo, que por lo mismo muchas personas lo ven constantemente hasta codo con codo con personajes políticos o de la farándula.

Con el Chapo, puede estar ocurriendo como en una caricatura de “Condorito”, en donde empiezan a aparecer cartelones por toda la ciudad diciendo: “Ya viene, ya viene”, al día siguiente: “Ya está aquí, ya está aquí, hoy a las 21’00 horas en el Teatro Principal”.  A la hora señalada, se abre el telón y aparece un letrero enorme diciendo: “¡Ya se fue!”.w