Periodico Express de Nayarit
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Fetichista de Ixtlán revela sus secretos

2012 / 03 / 14

La confesión de Ramiro atrae la atención de los comensales que con él coincidieron; “¡Me encantaba robarme los calzones!”, revela con su clásico sentido coloquial. Y mientras le da un sorbo a su “cuartito”, admite que aún cuando ya es hombre casado, siente una irresistible tentación por las prendas íntimas de las mujeres.

La conversación se desarrolla en un domicilio particular, bajo un árbol de guayabo, en Ixtlán. La cerveza desinhibe a Ramiro, en tanto que los demás “invitados” prestan atención a sus confesiones; aunque a veces lo interrumpen para jugarle alguna broma.

“Desde que estaba en la secundaria me encantaba robarme los calzones… Empecé con unas ricas pantaletas de una prima política. Me acuerdo que entré al baño y ahí estaba toda la ropa sucia que se acababa de quitar. Desde entonces se volvió “una fijación”, pues me convertí en un adicto de los tendedores y mis víctimas eran todas mis vecinas”, confiesa.

Sin vergüenza alguna, el buen Ramiro relata que llegó reunir hasta 70 prendas de ese tipo, mismas que logró sustraer de algunos domicilios de la colonia Independencia, Morelos, Ché Guevara y Juan Escutia, principalmente.

“Tenía de todo; desde “calzonzotes” tipo abuela hasta unas finas y deliciosas panties de seda que le robé a mi tía. Llegué a una teoría: Dependiendo de la ropa interior que usa una mujer puedes llegar a entender su personalidad... Las hay inocentes, las hay de viejas fáciles, las hay de olvidadas o de las que buscan que se las quiten. ¡Pero no hay como una pantaleta usada! con olor a hembra!!!”, dice con descaro.

 Se queja de que no haya tanta variedad de ropa interior para hombre; e indica que “Se siente fascinante colocarte una tanga de encaje abajo de la ropa de trabajo y andar así con unas tremendas erecciones y que nadie se de cuenta”

Ramiro va más allá al afirmar que “Después de que un día me agarraron en el tendedero de una vecina me dio miedo ir a los corrales a robarlas. Ahora las compro en los Centros Comerciales, lejos de Ixtlán. El morbo de escogerlas y ver como se te quedan viendo cuando las pagas es también insuperable”, confiesa.