Periodico Express de Nayarit
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CON PRECAUCIÓN:  Cosas que pasan

Sergio Mejía Cano

2012 / 01 / 27

Allá a principios de los años 90’s del siglo pasado, un tren de carga es llamado para Salir de Guadalajara rumbo al norte a las 06:00 horas.  Poco antes de esa hora, cuando el maquinista, el conductor y otros miembros de la tripulación de dicho tren van rumbo a su tren se topan con un grupo de policías federales, identificados a simple vista por su uniforme, quienes les preguntan a la tripulación sobre un tren que saldría a las 07:00, a lo que se les contesta que no saben cuál es ese tren.

Ya una vez en marcha, al aproximarse a la estación de Tequila, Jalisco, tanto el conductor como el maquinista ven que la estación está en servicio a pesar de ser día domingo, y al pedir mediante silbato poder proseguir, el jefe de estación por medio de radio-comunicación le dice a la tripulación del tren que hay órdenes de tren. Llega el tren a la estación en Tequila, y salen de la oficina los mismos policías que habían preguntado antes en la terminal de Guadalajara qué tren saldría a las 07:00 horas. Quien comandaba a los policías increpa  al conductor del tren en cuanto se baja del mismo diciéndole que por qué le había mentido, ya que no había contestado con veracidad cuando le habían preguntado sobre un tren que saldría a las 07:00 horas de Guadalajara, a lo que el conductor del tren en cuestión respondió que en ninguna forma había mentido, ya que el policía había dicho sobre un tren que saldría a las 07:00 horas y el tren a su cargo estaba llamado para salir a las 06:00, si veía el reloj de la estación, apenas eran las 07:35 horas; hora que correspondía a todos los relojes tanto de la tripulación, del jefe de estación, así como de la misma oficina y, si preguntaba por teléfono al despachador de trenes, éste le confirmaría la misma hora.

Varios elementos de esta policía se dedicaron a revisar el tren en cuestión, mientras otros le dijeron a la tripulación que permanecieran junto a otros elementos cuyas armas en ristre permanecían a su lado. Mientras se llevaba a cabo la revisión, el conductor le preguntó al policía que los “cuidaba” a qué se debía todo aquello y al mismo tiempo si traían una orden por escrito para efectuar dicha revisión, a lo que el policía, con una mirada de reojo y sin contestar, nada más sonreía.

Al ver la actitud de estos elementos, el conductor del tren pidió permiso para hablar con el comandante del operativo, lo que se le concedió. El conductor del tren le preguntó al encargado del operativo de qué se trataba todo esto, ya que el demorar la marcha de un tren significaba mucha pérdida económica a la nación. El representante de la autoridad solamente sonrió y contestó al conductor: tú nada más espérate. Bueno, el que nada debe, nada teme, contestó el otro. Pero se dice que la pérdida de tiempo causa  más o menos por cada hora de demora un millón de pesos por máquina, y traemos tres. A lo que nomás pujó el federal. Entonces el conductor procedió a poner un telegrama dirigido a las autoridades ferroviarias así como al despachador, para justificar dicha demora no sin antes pedir el nombre del comandante de la policía, el que proporcionó de buena gana, eso sí.

¡No hay nada! Gritó un policía de los que andaban revisando. Lo único que encontramos en una de las máquinas fue puro material de construcción. Ah, contestó el maquinista, lo que pasa es que estoy construyendo y como en Tepic todo está muy caro, entonces mejor llevo todo el azulejo y los accesorios de baños y recubrimientos de Guanatos, pues casi sale por mitad de precio. Fue cuando el comandante del operativo informó a los tripulantes que habían recibido una llamada diciendo que estaban subiendo unas cajas a las máquinas y que por la oscuridad reinante se hacía muy sospechoso dicho movimiento. Sí, contestó el maquinista, además porque el carro de mi papá está bien placoso, Impala y de color negro. Está bien, dijo el comandante, pueden proseguir, no hay delito que perseguir.

Poco después, en forma oral se les informó a las tripulaciones de los trenes que no pusieran trabas a las autoridades de la corporación que fueran cuando quisieran revisar un tren, tanto de carga como de pasajeros, ya que de encontrar algo ilícito a bordo serían los principales sospechosos al oponerse a la revisión o pidiendo un oficio de autorización. Que haga lo que quieran. Ta bueno, enterado.