Periodico Express de Nayarit
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Rumbo al III Cogreso Nacional del Partido de los Comunistas Salvador Castañeda O´Connor

2012 / 01 / 26

“HAY ESTRELLAS VIEJAS Y NUEVAS EN EL UNIVERSO”, dijo en ocasión memorable Alejandro Gascón, mientras que a la entrada del Museo de Historia Natural de Chapultepec está escrita la siguiente leyenda:” EL HOMBRE ESTÁ HECHO DEL MISMO MATERIAL QUE LAS ESTRELLAS. Estos dos pensamientos están inspirados en la filosofía marxista del Materialismo Dialéctico-Histórico que concibe al mundo como algo objetivo, que existe fuera de nuestra conciencia y que es además  increado, infinito y eterno, sujeto, como toda la materia, a cambios permanentes,  tanto cuantitativos como cualitativos y que por esa razón tanto la naturaleza, como la sociedad humana y el pensamiento de los hombres no pueden permanecer inmóviles.

La historia nos enseña que la sociedad humana está sujeta a cambios porque los hombres se han venido organizando de diferentes formas para producir alimentos, vivienda, vestido y otros elementos materiales y espirituales para subsistir, dependiendo del grado de desarrollo de los medios e instrumentos de producción de que disponen en una época determinada.

Aunque nuestros primitivos antepasados no conocieron ni sufrieron el despojo, la explotación, el  desprecio, la humillación, ni la represión de otros, si estuvieron sometidos, a causa de su ignorancia, a un largo camino de vicisitudes y de angustias para enfrentar los problemas  que planteaba su querella milenaria con la naturaleza  para que en lugar de ser destruidos por ella, le fueran arrancando sus secretos  y obtener de  la naturaleza misma los elementos que necesitaban para vivir y desarrollarse.

La primera forma de explotación humana fue la esclavitud que condenaba a la  mayoría a trabajar gratuitamente para el esclavista, quien  se apoderaba de los excedentes de la producción. El esclavo no era considerado como persona sino como un animal que habla, que podía ser rentado, vendido o muerto sin responsabilidad de su propietario.

La aparición de la explotación del hombre por el hombre trajo como consecuencia la desintegración de las antiguas gens y tribus para dar lugar  a la aparición de las clases sociales, a la lucha de clases y al surgimiento del Estado y del Derecho como instrumentos de la clase explotadora para someter al resto de la población.

El periodo de la esclavitud con toda la injusticia y la brutalidad que supone, fue dialécticamente superior al de la comunidad primitiva, cuyas posibilidades de desarrollo ya se habían agotado. Durante aquel periodo florecieron la filosofía, la literatura, la arquitectura,  y las ciencias que fueron el  inicio y la base de la cultura universal.

Con la caída del Imperio Romano, a causa de la lucha de clases y el asedio de los llamados pueblos barbaros, concluyó la formación económico-social que llamamos esclavitud para dar lugar a una época de 10 siglos donde los anteriores esclavos, a quienes no interesaba trabajar para el esclavista, fueron convertidos en siervos, que si bien pasaron a ser considerados como seres humanos estaban aprisionados de por vida en los grandes feudos o latifundios. Los siervos tenían la ventaja respecto de los esclavos de poder disponer de una parcela o un ato de ganado y los pastizales correspondientes y  quedarse con una parte de la producción a cambio del pago de una renta generalmente en especie que consistía en entregar al patrón la mitad o  más de la cosecha obtenida o de las crías del ganado que cuidaban.

 Esta larga noche de la humanidad estuvo presidida por las tesis de la iglesia católica que aseguraba que Dios era el creador de todas las cosas, el creador del Estado, quien  designaba a los gobernantes  y  dictaba las normas a que deberían someterse todos.  La lucha de los campesinos contra la nobleza y los terratenientes alcanzó en esa época niveles de epopeya pero al mismo tiempo fue surgiendo, en las ciudades otra clase- la burguesía -formada por comerciantes  y pequeños productores- interesada en promover cambios revolucionarios en alianza con los campesinos.

  Hombres ilustrados y de vanguardia pusieron en cuestión las tesis de la iglesia católica.

La naciente burguesía  pugnó con éxito por la desaparición de los feudos que  mantenían  una economía de autoconsumo y que además impedían el tráfico de mercancías y aprisionaban la mano de obra y a los compradores que necesitaban sus nacientes industrias, proponiendo en su lugar la creación de naciones con espacios más amplios para sus actividades económicas.

La Revolución Industrial en Inglaterra y la Revolución Francesa marcan el inicio del sistema capitalista, desde el punto de vista material y político.   

Mas sin embargo los principios de libertad, fraternidad e igualdad proclamados por la burguesía nunca han tenido aplicación práctica entre los campesinos y los obreros, son de uso exclusivo de los propios burgueses. Los campesinos fueron liberados ciertamente de su condición de siervos respecto a los señores feudales, pero fueron despojados al mismo tiempo de las tierras que tenían a su cargo para convertirse en proletarios.  Los obreros y los trabajadores  del campo y la ciudad en el sistema capitalista son  legalmente libres pero como carecen de los medios e instrumentos de la producción económica están obligados a vender su fuerza de trabajo al propietario de aquellos para no morir de hambre. Los capitalistas al igual que los esclavistas y los señores feudales se van a apoderar,  ahora  por medio de la plusvalía, de la producción sobrante, es decir, de la riqueza que producen los asalariados, descontados los gastos de su subsistencia y recuperación.

El capitalismo significó en su tiempo una serie de cambios fundamentales en la historia de la humanidad. El desarrollo impetuoso de las fuerzas productivas y del comercio  permitió que buena parte de la población pudiera elevar sus niveles de vida

Después de dos siglos y medio el capitalismo que se basa en la explotación de los asalariados ha entrado también en una crisis terminal porque es incapaz de mantener con vida a sus “esclavos” y de resolver los problemas fundamentales de la sociedad en su conjunto. Los modernos instrumentos de la producción que han surgido de una tecnología muy avanzada  provocan entre otras cosas, desempleo, marginación y hambre.

El capitalismo es el responsable de que 3 mil millones de seres humanos estén condenados a desaparecer porque la fuerza productiva mas importante que es el hombre no solamente esta trabada sino prácticamente expulsada de los procesos productivos. Esta “población sobrante” no trabaja ni consume, por lo que las grandes empresas que controlan la producción y el comercio en el mundo se van quedando sin compradores lo que provoca las crisis recurrentes de sobreproducción y las crisis estructurales que ya no tienen solución y que significan la enfermedad terminal del capitalismo.

La burguesía   debe desaparecer del escenario de la historia para dar lugar a un sistema donde la riqueza sea de quienes la producen y no de quienes se la roban; donde los avances de la ciencia y la tecnología sean en beneficio del género humano en su conjunto.

Según  lo afirman distinguidos analistas, poco más de 100 empresas controlan la mayor parte de la producción mundial. Se trata de monopolios globales que han puesto a todos los Estados a su servicio y que se proponen dominar económica y políticamente al mundo, así tengan que destruir al planeta mediante  sus guerras de conquista y de saqueo y  así tengan que exterminar por hambre a buena parte de la población. Estas empresas ya no se basan en los mecanismos que el sistema capitalista les proporcionó para apoderarse de la riqueza ajena, sino que actúan como los antiguos asaltantes de caminos y mediante  la fuerza despojan a las naciones de sus riquezas y recursos naturales como aconteció en Irak, Afganistán y, recientemente en Libia,  donde mediante una brutal intervención militar  se apoderaron  de su petróleo, con violación flagrante del Derecho Internacional.

Los comunistas cuestionamos desde el punto de vista moral, económico y político que una minoría ridícula que se integra con menos de .01% de la población mundial sea  la propietaria  de la mayor parte de la riqueza  que se produce en el mundo.

La crisis del capitalismo en México tiene efectos más graves en nuestra población por que se trata de un capitalismo dependiente y deformado.

Los monopolios globales que dominan la economía y la política mundial, valiéndose de prácticas neoliberales privaron a la Nación mexicana de su derecho a  la autodeterminación y la despojaron de su patrimonio; desmantelaron nuestro sistema constitucional; apartaron al Estado de las funciones económicas y sociales que aseguraban el desarrollo independiente del país, una distribución mas justa del ingreso y mejores condiciones de vida para los mexicanos. A causa de ello  aparecieron apocalípticamente el hambre, la pobreza, la desigualdad y la inseguridad.

Según lo ha confesado el gobierno de México en nuestro país existen 20 millones de mexicanos que no tienen que comer el día de hoy, mucho menos el día de mañana.

Un estudio reciente de la ONU acredita, comparando el comportamiento del Producto Interno Bruto per Cápita de  México y los Estados Unidos, que los niveles de vida de los mexicanos el día de hoy son inferiores a los del siglo XIX. Ni que hablar de la enorme desigualdad que existe en nuestro país dónde un obrero de salario mínimo necesitaría trabajar miles de años para ganar  lo que un puñado de ricos ganan en un día.

Con estos datos ya no queda nada que discutir CON LOS explotadores. Lo único que procede es impulsar la insurgencia obrero-popular para destruir al sistema capitalista.

 Este será el tema fundamental del XII CONGRESO NACIONAL DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS.