Periodico Express de Nayarit
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Sufren percance después de escandalizar en la madrugada

2010 / 03 / 09

Amatlán de Cañas; marzo 08.- (Redacción).- Hay personas que pese a tener una advertencia dura en la vida no escarmientan. Es el caso de tres jóvenes que estuvieron a punto de morir en un accidente automovilístico este sábado pasado, cuando yendo ebrios por el tramo carretero Barranca del Oro – Ahuacatlán, y debido al exceso de velocidad y al estado etílico en que se encontraban, sufrieron una volcadura que de puro milagro no les causó ninguna lesión.

Antes, estos mismos jóvenes habían sido reportados ante la policía municipal por un vecino de la comunidad de la Estancia de los López, debido a que estaban haciendo escándalo al interior de una casa habitación a horas de la madrugada.

La policía atendió la queja ciudadana interpuesta por Manuel Sánchez Aquino – mejor conocido como “El Chino” –, e identificó a Eduardo Rubio Navarro, de 19 años de edad; Emmanuel Cisneros Sánchez, de 18 años de edad; y a Juan Manuel Sánchez Carrillo, de 29 años de edad; como los responsables de causar el alboroto a eso de las dos y media de la madrugada; sin embargo, los gendarmes no pudieron detenerlos por ubicarles dentro de un domicilio.

Pasaron tres horas cuando la policía nuevamente recibe otro reporte. Se trataba de un accidente donde los tres muchachos supracitados habían tenido el accidente. Afortunadamente el percance no pasó a mayores; los jóvenes iban en línea recta y solo se salieron de la carretera.

De esta manera, el director de Seguridad Pública Municipal detuvo a los infractores, quienes pudieron enfrentar un delito de tránsito. En cambio, el director instruyó a los jóvenes a realizar trabajo comunitario, limpiando calles del pueblo y la carretera. En eso andaban cuando llegó el propietario del vehículo – un Altima, marca Nissan, color arena, con placas de Jalisco –, Arnulfo Rubio Aguiar, quien le dijo a su hijo – que era el conductor del carro – que no hiciera caso de la autoridad, que él iba a pagar la multa para que no realizara el trabajo comunitario.

Se armó entonces una discusión entre policías y el padre del muchacho, ya que con mucha prepotencia éste decía que llamaría al procurador para que interviniera en el conflicto. Se negaba a que su muchacho hiciera labor por su pueblo. Pero lo más importante: se negaba a que sus hijos se enseñaran a respetar a una autoridad, y a que recibieran la reprimenda que tal vez nunca reciben en sus casas.w