A LA MUJER NI CON EL PÉTALO DE UNA ROSA

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

 

Ante la ola de violencia al parecer imparable, es común que la mayoría de los legisladores por lo regular opten por el endurecimiento de las leyes con el fin de tratar de detener esa ola que cada vez se torna más agresiva. Sin embargo, y en el entendido de que no hay peor lucha que la que no se hace, todo indica que por más drásticas que pudieran llegar a ser las penas para toda clase de delincuentes, por desgracia para la humanidad la violencia seguirá in crescendo.

Ahora es el diputado local por el PAN, Rodolfo Pedroza Ramírez, quien tiene en mente proponer una iniciativa de ley en contra del acoso cibernético, así como implementar el protocolo para la prevención, atención y sanción para el hostigamiento y acoso sexual. También Pedroza Ramírez quiere impulsar que se contemple en las leyes la expectativa de género en delitos que ya están tipificados como violación, pornografía infantil, turismo sexual, lenocinio, intimidación, amenazas, privación ilegal de la libertad; de igual manera, que haya una reforma al Código Civil para que haya reparación del daño en caso de violencia por razón de género, así como la colocación de brazaletes de localización a los responsables que atenten en contra del sexo femenino, así como que sean causal de juicio político las omisiones de funcionarios que provoquen actos de violencia en contra de las mujeres; todo esto claro está, entre otras cosas; pero todo enfocado obviamente para proteger aún más a la mujer. Pero lo que más ha llamado la atención de la opinión pública respecto a este pronunciamiento del diputado Rodolfo Pedroza, es que, en su propuesta de iniciativa de ley, lo que señala enfáticamente es la castración química a violadores.

Y esto último es lo que pone a uno a pensar en caso de que se llegara a implementar esto de la castración que, así sea química, sería tal vez un daño irreparable para quien se le llegara a aplicar; pero peor aún sería en el caso de que el supuesto violador no fuera tal. Porque ya se ha documentado que, con el sistema de justicia de nuestro país, muchas de las veces una persona no es culpable del delito que se le imputa, por lo que se hace acreedor de la clásica mexicana de “usted disculpe”; sin embargo, en un caso en que castren químicamente a un supuesto violador y al final de cuentas resulta que no violó a nadie, entonces en un caso así, ¿ahí qué?

En el sexenio pasado anterior, de pronto comenzaron a aparecer infinidad de notas rojas respecto a violadores, incluso hasta eran señalados señores de la tercera edad como tales; y no sé si sea una leyenda urbana o era un rumor de secreto a voces, pero se llegó a oír por ahí en las calles de Tepic, que una señora decía abiertamente que la misma policía le había propuesto que acusara a un señor como violador, pero ella no quiso porque no era verdad, por lo que prefirió no mentir al respecto.

También se podrían dar casos como los que ya se han dado en cuanto a que una mujer por despecho, celos, enojo, venganza o cualquier otro tipo de encono, le da por acusar ya sea a su propia pareja sentimental, a un vecino o a cualquiera otra persona del sexo masculino como violador y, como en nuestro país hay ocasiones en que más parece un Estado Inquisitorial en vez de un Estado de Derecho, detienen al acusado nada más por el puro señalamiento o dedo puesto y te llamabas, porque mientras son peras o manzanas y en caso de ser encarcelado, podría ser pasado por las armas dentro del penal, y al final del día se descubre que no era culpable, claro que en caso de que se revisara bien el caso por parte de las autoridades correspondientes, pero ¿y si no se siguió la investigación tal y como marcan los cánones de justicia y sin más se determina que es culpable el imputado sin que lo sea?

Un claro ejemplo lo tenemos en el documental “Presunto culpable”, en donde pesa más el dictamen de un juez que la veracidad de los hechos. Y desde luego que el caso que presenta dicho documental no es un caso aislado, sino que casos así podría haber infinidad, pero posiblemente por desgano de quienes tienen que investigar o si no hay dinero de por medio, se arma el asunto de tal manera que al fin y al cabo ya tienen un culpable, aunque sea nada más un chivo expiatorio.

Hay quienes dicen que con el nuevo sistema penal acusatorio ya todo esto de que haya inocentes encarcelados nada más por haber sido acusados y sin pruebas, se tendría que acabar. Pues sí, pero los que ya purgan condenas sin deberla ni temerla ¿mienrtas qué?

Sea pues. Vale.