17 DE ABRIL DE 2022, DÍA INFAME PARA LA SOBERANÍA NACIONAL

CON PRECAUCIÓN
Sergio Mejía Cano

Pues como era de esperarse, no pasó la reforma sobre la energía eléctrica, y si bien antes de la votación se esperaba que algunos diputados priistas y de Movimiento Ciudadano reflexionaran sobre su voto, tomando en cuenta a sus representados, al último decidieron acatar la línea de sus dirigentes, por lo que votaron en contra del bien nacional.

El pasado domingo, después de que se cerró la votación en la Cámara Baja, de inmediato comenzaron a aparecer mensajes en las redes sociales al respecto, sobre todo los de opositores y adversarios a la Cuarta Transformación y, al día siguiente, la mayoría de los medios informativos y portales de internet resaltaban la noticia, señalando algunos que se le había dado un revés a AMLO y a Morena, otros decían que se había sepultado esta reforma, rechazado, etcétera; sin embargo, y de acuerdo a algunos analistas, el revés no fue en sí para AMLO y su partido político, sino para todo México, pues es inconcebible que los partidos de oposición hayan apoyado a la Iniciativa Privada (IP), sobre todo a la extranjera que, pues ya se ha documentado que las compañías españolas operan bajo contratos leoninos, más perjudiciales para nuestro país que benéficos.

Y es inconcebible, porque está comprobado que la IP no es hermana de la caridad y más porque está visto también que las privatizaciones no han traído ningún beneficio a la Nación Mexicana, sino nada más para unos cuantos, incluidos algunos políticos que avalaron entregar los bienes nacionales a manos extranjeras. La IP ha llegado a México para obtener las máximas ganancias con las mínimas inversiones. Y aun así, opositores y adversarios hoy se vanaglorian de haber rechazado esta reforma que, en sí, no es otra cosa más que fortalecer la soberanía energética del país, porque al estar en manos privadas casi todo lo que antes se consideraron como áreas estratégicas, se tendría que hacer lo que dictaran estas compañías privadas y, obviamente, tener que bailar al son que ellas toquen; he ahí el claro ejemplo de lo que está pasando en Europa, específicamente en España, con las altas tarifas del precio de la electricidad.

Se dice que cada quien habla de la feria como le va en ella y para quienes hemos sufrido el embate de la privatización no nos queda ninguna duda de lo perjudicial que significa para la clase trabajadora como, por ejemplo, lo que sucedió con los Ferrocarriles Nacionales de México, en donde ahora las empresas concesionarias, en contubernio con el sindicato ferrocarrilero, echaron a la calle a casi el 80 por ciento de la planta laboral y, por si fuera poco, de acuerdo a trabajadores ferroviarios activos, las empresas concesionarias hacen poco caso de la Ley Federal del Trabajo, pues tanto sindicato como empresa, en caso de que algún trabajador proteste o demande por cualquiera anomalía en el ámbito laboral, son despedidos sin ningún miramiento y, si es un empleado que signifique algún problema para el mismo sindicato ferrocarrilero, está una cláusula de exclusión o algo así, en donde es el mismo sindicato quien sugiere a las empresas ferroviarias deshacerse de ese empleado incómodo. Desde luego que esto es lo más incongruente que pudiera haber, pues se supone que un sindicato está para la protección de los trabajadores y no de las empresas.

Ahora bien, cuando comenzaron todas estas privatizaciones de los bienes nacionales, que los anteriores gobernantes consideraron como de ellos mismos y no de la nación y por ende de todos los mexicanos, las arcas nacionales ya no recibieron las entradas que antes de estas privatizaciones hacían llegar recursos a estas arcas de la Nación.

Se dice que Carlos Slim Helú incrementó su fortuna cuando adquirió Teléfonos de México, al igual que otros empresarios que se adueñaron de los bienes nacionales, protegidos por presidentes priistas y panistas, así que ¿que acaso no hubiese sido mejor que todo ese dinero que enriqueció a unos cuantos, ya fueran mexicanos o extranjeros, hubieran caído a las arcas nacionales?

Ahora, quienes rechazaron esta reforma que fortalecería a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han preferido que las ganancias obtenidas por esas compañías extranjeras se las lleven a su país de origen, en vez de que esas ganancias queden en México.

De ahí que no sea muy descabellada la frase de que han traicionado a México, pues protegieron a extranjeros antes que al pueblo mexicano, al que supuestamente representan estos diputados que hoy le han dado la espalda.

Sea pues. Vale.